sábado, 10 de noviembre de 2007

La antipropiedad intelectual


Los RSS y los "este artículo en tu web" no sólo personalizar aún más un blog o sitio determinado, sino que además produce una actitud de "cederlo todo por un rato", ya estas herramientas permiten exportar un producto propio -en su versión original- a otro sitio.

Con otras palabras: se puede citar a Borges en un texto, o bien, copiar un fragmento de Borges, extraído de un libro original del autor, y pegarlo en el texto que hace referencia a Borges, para de ese modo evitar la mención al autor. Se trata de recortar con una tijera un fragmento del derecho de autor y pegarlo en el lugar donde se cita, para evitar el conflicto de la autoría.

Valores

En el ambiente periodístico muchos coinciden en que está mal visto lo que se considera "periodismo de rebaño", es decir, cuando varios medios dicen lo mismo acerca de un acontecimiento que ya pasó la etapa de materia prima y construcción de la información. Un hecho "mediatizado" tendría que contener la personalidad del medio emisor, pero no siempre se puede hacer así, sobre todo cuando se trata de un último momento. En la televisión, generalmente se transmite la materia prima (declaración de un futbolista, imágenes de un incendio, ...) y luego un periodista interpreta y editorializa esa información. Aquí se puede distinguir con claridad lo que es puramente objetivo y lo que es puramente construido por el medio.

Sin embargo, la prensa escrita aquí cuenta con una ventaja: una buena pluma puede convertir lo que no es propio en algo propio, gracias a la habilidad de comunicar bien la contextualización. Pero ello requiere más tiempo de trabajo y la habilidad de presentar la información como si fuera una tesis bien fundamentada. Pero no siempre es así. Puede suceder lo contrario: un artesano, al presentar su escultura en una exposición, se encuentra con dos de mármol, de iguales dimensiones. Es probable que quien lo vea diga: "es lo mismo" o "si este cubo es obra tuya, entonces el otro cubo lo hizo un artista que te imitó a vos". Aunque la segunda lectura revela una deficiencia: ninguno de los dos llegó a ver qué obra de arte esconde ese cubo de mármol.
Por ejemplo, al igual que en los cubos de mármol, si alguien que lo leyó de La Nación afirma que Clarín dice lo mismo, entonces se podría suponer que uno de los dos copió al otro. Y si se trata de algo escrito, la labor "mediatizada" es tan elaborada que puede admitirse cierto malestar si uno publica un trabajo y comprueba que el otro medio publicó exactamente lo mismo: "me copiaron" es lo primero que la lengua desprende.
Ahora, el segundo planteo de fondo es que si esta actitud aún sigue generando malestar.

Antiegoísmo

Si la fórmula para ganar más lectores y así alcanzar el autosustento económico consiste en permitir que los lectores se lleven nuestros contenidos (regalarle todo nuestro trabajo), a cambio de que cuando ellos lo lean, sea apelando a nuestra web y no desde su propia página, entonces algo está pasando con los valores: estamos compartiendo, aunque con algo mínimo a cambio. Es que el acostumbrarse a trabajar de esta manera puede lograr que un periodista egocéntrico y egoísta de a poco logre flexibilizar sus actitudes y termine bajándole la perciana al fantasma de la inseguridad.

Al parecer, esta tendencia crece cada vez más, como el caso de Mdz, donde un lector puede copiar el html de una entrevista (ver imagen), encuesta o publicidad y pegarlo en su blog: se puede decir que el derecho de autor se enmarca en un terreno difuso, pero a la vez no hóstil, sino todo lo contrario, ya que la función de "publicidad" que hace ese RSS o código HTML beneficia tanto al sitio que originó ese contenido, como la página que lo "cita" con estas herramientas.

Buen resultado: dos beneficiados y ningún perjudicado. Es una cuestión de valores.

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