viernes, 12 de septiembre de 2008

Editor o diseñador, o las dos cosas

Cada programa que administra contenidos para un diario digital tiene su particularidad en cuanto a modo en que publica fotos y textos, capacidades en los tipos de contenidos, y estructura para publicar más rápido. Lo que sí advierto que muchos tienen en común es que te llevan a desviarte de la labor principal de un editor, que es la de darle el puntapié final a los artículos de último momento (rehacer títulos y bajadas que coincidan con las líneas de títulos establecidas, más sumar algunas notas relacionadas cuando sean necesarias, principalmente). ¿En qué se desvía la atención? En esa labor que cada vez que uno lo hace siente el temblor de la impotencia de estar perdiendo tiempo: el ajuste de los contenidos a publicar en la home, una tarea que es mucho más de diseñador gráfico que de periodista.

Claro, los diarios digitales vienen prediseñados. Los diseñadores gráficos sólo pueden ocupar un lugar si se vuelcan a las tareas multimedia para hacer especiales en flash con infografías o edición de fotografías y videos, aunque claro, ésto no es así en todos los ámbitos sino que sólo en donde yo he pasado. En fin, lo que quería decir es que el diseño gráfico del diario digital termina siendo tarea exclusiva del editor del momento, lo que en muchas ocasiones genera esa sensación de impotencia de querer "publicar ya, porque ya terminó el partido del Tomba y ya debería estar en la home" (para citar un caso), que sobre todo se agrava cuando la máquina se pone lenta o se cae el sistema, o la caché de datos se sobrepasa, por lo que hay que hacer una maniobra de programador para poder generar un espacio en la fibra óptica que permita la rápida salida de las notas publicadas al servidor en la Red. 

Son momentos de tensión que se repiten cada vez que queremos publicar. Con el paso del tiempo se convierte en una manía que sin dudas genera desgaste. ¿Cuál es la solución? Aún no se me ocurre otra más que seguir disfrutando de este trabajo y quizá sí, empezar a trabajar una conducta prudente y equilibrada, para no dejarse llevar por la paranoia del "publique ya". 

También se puede pensar en algo que hace todo el mundo a la hora de tomar decisiones: hacer un plan B, plan C...hasta plan Z. Por ejemplo, si el partido del Tomba con Velez termina a las 18, entonces ir cargando una imagen cuando termine el primer tiempo, preparar un título estimativo para ser publicado a las 18, al menos, unos veinte minutos antes; ir armando las notas relacionadas que sean necesarias para reforzar esa nota que va a ser la principal del diario cuando se realice la publicación a las 18, intentar no publicar nada al menos en los quince minutos previos a que finalice el partido, para evitar que la caché de datos se llene al cuete.

En fin, no es más que apretar el freno, pensar un poco, levantar la vista y empezar a desconcentrar el nudo de lo que va a ser la publicación de las 18.



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