martes, 30 de diciembre de 2008

¿Somos productivos?

El sábado estuve con un amigo científico que hace su doctorado en bioquímica en San Luis. Se casó hace un año y vive de su estudio, gracias a que ahora el gobierno se puso las pilas con el Conicet. Entre sus méritos es que acaba de descubrir un método para alertar a las manzanas que se pudren ("bostritis", me dijo), algo que según él genera unos 1.000 millones de euros al año en pérdidas sólo en Europa. Pronto publicará su descubrimiento y bueno, quizá venga un laboratorio gigante que registre ese invento, lo que significará un ingreso de dinero semejante al de la venta de un futbolista en el mercado europeo.

Todo ésto para concluir en una pregunta que se iba formulando a medida que conocía los pormenores de su vida: ¿los periodistas podemos tener la conciencia tranquila por trabajar en algo que genera producción y progreso, como lo hacen los científicos?

Es un cuestionamiento crítico a la profesión, pero también a cómo estamos encaminando este productos con un sinfin de contenidos como lo es un periódico online.

La primera respuesta no fue que "no se puede comparar dos cosas distintas" porque es esquivarle a la pregunta. Preferí ser sincero y decir que lo nuestro es un servicio como resultado de un producto que se "produce" con mucho trabajo. La segunda respuesta, entonces, es si esa "producción" que termina en un producto traducido en un servicio es "productivo para el país y para la humanidad".

La diversidad vuelve a ser la respuesta pero aquí entra en juego la ética.

Si nosotros fuéramos productivos entonces no tendríamos que vivir de la publicidad, sino que sólo de lo recaudado por el producto (diario digital, en este caso). La clave está en lo que nosotros ofrecemos: si consideramos que lo que ofrecemos hace bien a la humanidad, entonces estamos en un buen camino.

¿Las noticias policiales, los chismes del espectáculos, las noticias construidas en base de la curiosidad y los videos reproducidos de YouTube son productivos? La misma pregunta podría formularse a los actores y directores de teatro de la avenida Corrientes de Buenos Aires. Entonces puede ser que aquí exista en factor que un poco confunde al receptor de las noticias: el periodista en su rol de informador y autor de notas curiosas y ociosas. Recuerdo que una vez escribí un artículo en el que inventaba unas tribus urbanas y ésto generó una ola de adhesiones y rechazos por parte de los lectores. Allí entendí que ellos esperaban de un periodista solamente su rol "informador" porque el producto que hace productivo a quien lo genera es la información, el dato nuevo dado a conocer. Se me ocurre que plantear si el periodista digital es productivo significa en el fondo no reconocer las nuevas labores y funciones como tal. Ni siquiera a la profesión misma.

Entonces, si somos productivos, ¿los contenidos diversos de un diario digital pueden valer más de un millón de dólares, como seguramente le pagarán al amigo científico cuando venda su invento a un superlaboratorio que lo quiera patentar?

Es una pregunta absurda pero no está mal comentarlo porque igual suele aparecer en la cabeza de cada uno de nosotros. Seguramente ese científico -como muchos economistas que cada día toman decisiones clave- consultan secciones determinadas de diarios digitales para interiorizarse en una información que incidirá en una decisión "productiva". Pero supongamos que éste no es el caso de las mayorías.  Sí vale creer que un diario digital es un contenido que la gran mayoría escoge en lugar de libros para saber todo lo que pasa en el mundo. 

En este caso estaríamos llegando a la conclusión de que los diarios digitales que -además de entretener y brindar servicios- logra informar y a la vez educar a un receptor, contribuye a configurar el nivel cultural de un individuo, que cuando le toque decidir sobre cuestiones que incidan en la producción, cada texto de diarios digitales leídos a lo largo de su vida contribuirá a lo que es su visión del mundo, algo que en forma mínima o no incidirá en el proceso de la toma de una decisión.

Creo que un diario digital que se proponga educar sentirá en su conciencia la tranquilidad de saber que está "produciendo". En sí es una meta difícil porque este tipo de contenidos no son los más leídos. Aún el periodismo no inventó la fórmula para lograr que las noticias con buenos contenidos sean absolutamente leídas e interpretadas por los lectores (tampoco podemos cambiarle la cabeza a alguien que le faltó sus buenas horas de estudio). Pero vale saber en qué lugar sitúa uno el rol de su labor para decidir si hay que emparejar hacia arriba (para ser más productivos) o hacia abajo.


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