lunes, 2 de febrero de 2009

De leer libros a leer sólo comentarios


A esta altura, elevar la calidad de los lectores es una de las prioridades de los diarios digitales. Esto es porque se dedican muchas horas a la interactividad y el deseo es que los contenidos recibidos por parte de los internautas no sean monótonos y con gusto a poco.

Estuve revisando los comentarios de lectores de algunos periódicos digitales y me di cuenta que muy pocos expresan un nivel cultural medio-alto. Entonces allí fue que percibí algo que no puedo corroborar ahora, pero que se los dejo para que ustedes lo vean también: pareciera que los internautas ya no leen libros, sino sólo comentarios vertidos en páginas web.

Si nos ponemos a comentar sobre algo de literatura -como suele suceder cuando hacemos un programa de radio o en cafés con amigos-, la charla adquiere un vuelo sólo para entendidos que como positivo tiene el hecho de exponer un esfuerzo intelectual por abordar y debatir un asunto de interés cultural. Luego, ese tipo de diálogo otros lo llevan al ámbito de la discusión política -cuando se quiere hablar en serio de la política-, de la religión e inclusive, hasta cuando se habla de música -quién alguna vez no expuso sus fundamentos sobre por qué escucha a The Police o Pink Floyd- o el deporte -recuerdo al periodista y editor Fabián Galdi cuando contaba anécdotas sobre la historia de San Lorenzo de Almagro.

En donde hay cultura hay motivo de diálogo provechoso.

Pero hoy lo que veo es que pareciera que lo único que leen los internautas que escriben comentarios en diarios digitales son sólo comentarios de artículos. Quizá me confunda por el hecho de que cada vez se fortalezca más los códigos del habla, expresiones y modismos propios de la web y de los mensajes de texto (como los "xq", "kbueno" y otros), pero en el fondo lo que detecto es un vacío de fundamentos y de ganas de fundamentar, como también escasas herramientas lingüísticas para hacerlo, lo que se trasluce en una sensación de neologistas que al parecer, lo primero que han leído en sus vidas han sido los espacios de comentarios del que ellos participan.

Aún no conozco una estrategia aplicada en los medios para cambiar ésto, pero el debate está abierto.

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