lunes, 30 de marzo de 2009

Slumdog Millionaire y la experiencia como mensaje

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¿Qué hay en común entre la mejor película del año con el periodismo digital? Una idea que propuse en un post anterior, el de "la experiencia es el mensaje".

Refresquemos un cacho: "la experiencia es el mensaje" significa contenidos con puntos sensibles del lector (información + historias de vida = experiencia). En el caso de una noticia, la experiencia define mejor que otra cosa el escenario y el contexto del hecho. Porque habla de personas.

El film más premiado de este año se construyó a partir de una historia de vida que se conectó con otras historias más. Todas con escenarios comunes. E "informó" mejor que un documental de National Geographic sobre la miseria en la India, incluyendo el Taj Mahal, un lugar que hasta el momento parecía "tudu bonito". 

Un documental convencional hubiera sido un rejunte de textos estadísticos y geográficos con breves descripciones e imágenes vertidas en un guión. Slumdog Millionaire fue meterse de lleno en la vida, en la noticia, sin hacer uso de textos estadísticos y geográficos.

El diario digital tiene un montón de recursos para hacer la experiencia es el mensaje: los blogs, como hace El Comercio de Lima o Diana Antúnez en Diario UNO; las Web TV y galerías multimedias, las entrevistas profundas; los artículos atemporales que reflejen un problema a partir de la crónica de un hecho detonador.

También en contenidos en el que el lector "se sienta leído"(porque el sentirse leído significa compartir experiencia). Podrían ser los mapas que te digan por cuál calle hay que ir al lugar que vos querés ir (alguien te transmite esa experiencia para que vos no perdás tiempo), en qué boliche podrás cumplir el sueño de conocer a la mujer que siempre soñaste y qué ropa me puedo poner de acuerdo al clima de hoy. También en espacios propicios para que el lector cuente cómo soluciona sus problemas de pareja, cómo educa a sus hijos adolescentes, qué poesía soñó alguna vez publicar, qué chistes quiere contar y así, mucho más.

Slumdog Millonaire mostró historias de vida que incidieron en las butacas. ¿Un contenido de un diario digital podría sacudir la butaca del navegante?  Y sí, debería serlo, porque a diferencia del papel, aquí se trata de algo más que informar: es comunicar.

Esto nos lleva a una hipótesis final:  ya no es el lector que lee un diario, sino que al revés: un diario que lee (los deseos y experiencias compartidas) del lector. Así como una publicidad es efectiva cuando logra meterse en los deseos compartidos de la audiencia, lo mismo puede suceder con un contenido de un diario digital cuando se hace verdadera amigo de la audiencia, con una herramienta puramente humana:  sus secretos.

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