martes, 5 de mayo de 2009

Contenidos propios vs lo que sobra del papel e Internet


Es un tema con posturas divididas: ¿me dedico a producir o me dedico a poner en Internet lo que sobra del papel?

Elegir ambas opciones no está mal, porque ninguna de las dos cabe en el papel. Pero lo segundo trae consigo una opción que también exige un replanteo: lo que sobra de Internet.

La ecuación es así: no produzco, pero ocurren tantas cosas en el mundo que me dedico a seleccionar y editar lo mejor que cada segundo muestra Internet.

¿Qué tenemos con ésto? Algo más de lo que ya está, con una versión mejorada. ¿Sirve? Si se posiciona bien en Google, por supuesto. Ahora bien, lo dicho hasta aquí para el medio está bien. Pero ¿es lo que quiere la audiencia?

No. Y se me ocurren tres razones:

1. Porque hay usuarios directos de un sitio (aquellos que llegan no vía buscadores). Ellos acuden a la web para encontrar algo que no está en otras páginas. Los diarios regionales son una prueba de ello: si quiero saber algo de Córdoba no entro a Clarín, sino que a La Voz del Interior.

2. No me imagino entrar a El País, Marca o La Nación para leer algo que ellos mismos reciclaron de otra web o de una agencia de noticias (como muchas agencias publican sus novedades en Internet pareciera ahora que sus informaciones ya no son tan exclusivas).

3. Internet es el mundo, con realidades y ficciones. Todas. En cambio, las noticias es la realidad construida por periodistas. Si entro a Google y veo mil veces un título ¿está reflejando todo el mundo? La cosa sería distinta si todos los que se proponen ser emisores dejen de ser emisores truchos y se conviertan en generadores de contenidos genuinos.

¿Qué hacer ante la alternativa "lo que sobra"?

En este caso, completar la noticia que se extrae de Internet con otro punto de vista, con datos del contexto o referencias locales. Está claro que las agencias de noticias casi nunca brindan estas alternativas. Mucho menos los blogs. Para darte un ejemplo, desde que trabajo en diarios mendocinos, toda noticia nacional empezó y terminó en el cable. No fue así cuando hice la pasantía en La Nación, en mayo de 1995. El 70 por ciento era producción propia y el 30 por ciento restante, el apoyo de un cable.

Pero el fondo de la cuestión concluye en la decisión más difícil para la empresa dueña del o los medios: todas las soluciones exigirán más trabajo, más mano de obra y más periodismo. Y no sirve hacerlo "con cuatro monos mal pagos".

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