jueves, 11 de junio de 2009

Existe parcialidad informativa en los medios del Interior


El poco tiempo para recibir un cable, una denuncia o la llamada desde una oficina judicial o de un cronista en la calle, analizarlo, editarlo y publicarlo produce un serio daño en la ética periodística: la ausencia de parcialidad a la hora de publicar.

Pasa en las noticias políticas, donde muchas veces la sola declaración de un funcionario es noticia, aunque se descuide la opinión o versión de la otra parte, y más sobre todo si se tiene la certeza de que esa noticia se convierte en polémica, condición propicia para que tenga éxito de clics.

Pasa con las noticias policiales por una cuestión operativa: no se puede enviar a un cronista para corroborarlo todo en el mismo escenario del accidente, robo o crimen. Así, muchas veces se cae en el error de publicar algo no correcto que hiere la imagen de alguien involucrado en ese acontecimiento.

Pasa con las noticias judiciales, en donde no se informa por igual la repercusión del veredicto en las dos partes afectadas, aunque exista una condena social hacia la persona o institución condenada.

Pasa con las noticias de índole religiosas, donde se oculta -por desinformación, falta de preparación periodística o real intención de manipular la realidad- el carácter religioso del hecho y se destaca sólo el impacto político o policial.

Pareciera que la opinión pública no lo advierte o directamente lo ha aceptado así. Sólo unos pocos hacen el esfuerzo de leer diarios grandes o magazines especializados, para conocer realmente todos los enfoques de esa realidad construida.

Al final termina siendo un periodismo de prejuicios, es decir, un pseudoperiodismo. ¿Si los lectores igual siguen confiando en nosotros?

Verdaderamente... buena pregunta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario