jueves, 13 de agosto de 2009

¿Hacemos periodismo sólo para adictos a Internet?

MDZ empapeló los afiches de la ciudad de Mendoza diciendo que superó las 80 mil visitas diarias. Los Andes Online, de vez en cuando, saca notas llenando de flores su versión en Internet: anda arrimando las 80 mil visitas diarias, la misma cantidad que tenía La Voz del Interior en su web durante 2002. Con UNO más o menos pasa lo mismo. La gran pregunta de Macaya es ¿audiencia masiva, nomás, la de los conectados, que ya son más que los del papel?

Un juez que conocí casualmente en un encuentro de los Focolares me dijo que efectivamente, él entra todas las mañanas para ver la versión impresa del digital de UNO -dicho es criollo, en vez de comprar el diario y leerlo en la oficina como hacían los magistrados hace 20 años, ahora lo hace gratarola desde su oficina. Y así, muchos casos más.

El otro día me subo al colectivo y una joven andaba con su notebook o netbook (sin lentes no puedo precisar esa japonesa diferencia). Y sí, en vez de mirar el paisaje conurbano del bondi, enfocaba sus ojazos en el monitor peque. Vamos a otro caso: en la Redacción recibo un mail de una lectora. Le contesto y ahí nomás ella responde. ¿Sólo estaba esperando mi contestación o es una más de las que se pasan todo el día enchufadas, como la chica de los ojazos del bondi ?

El adicto a Internet conoce muchos temas de tecnología porque es allí donde tiene la oportunidad de descargar en forma gratarola muchos chiches nuevos para la máquina. Porque si se acostumbró a usar un Linux o un XP trucho, menos va a poner para bajarse una aplicación copada para su Mozilla. Vos cuando vas al drugstore te querés comer todo, pero no te lo regalan. En Internet sí te lo regalan. De allí la adicción.

El juez, no adicto a la fibra óptica - evidentemente- , primero le tengo que explicar cómo se distribuyen las noticias en UNO Digital y luego, por qué ésto y por qué esto otro, y por qué la tecnología incide mucho en ésto, y el tiempo que él se ahorraría con el RSS, que para ello sería bueno que abriera una cuenta de correo en Google, por el Google Readers, que resulta muy práctico y todo esa papa.

¿Diferencias? Y, este último párrafo dice bastante.

En la Redacción he visto a periodistas y editores que reconocen su ciberadicción.

Yo estoy al límite. Leyendo blogs de periodistas de diarios digitales da la impresión de que si no tenés una conección permanente con Twitter sos un "güevón", como decimos aquí en Mendoza. Y admito que el ciberadicto de la comunicación no le teme a "copiar/pegar" una noticia de otro medio y luego refritarlo. "Sacalo de Mdz", por ahí escucho y más tristeza aún siento cuando escucho que Los Andes copió/pegó algo que pusimos nosotros primeros. Yo, a cargo de la sección de Tecnología, lamento no disponer de más tiempo para trabajar cada noticia, pero intento evitar ese choreo disfrazado de "copiar/pegar" (por más que cités la fuente, igual no es profesional), que se confunde con la mentalidad de compartir en Internet, traducido concretamente en el "share embebido".

El periodista de "sangre y fuego", que aprieta las tuercas de los gobernantes hasta sacar la información que no se quiso decir; ese profesional que lo corrobora todo y se toma su tiempo para darle datos a la diseñadora para así arme una infografía. En fin, el tipo que no está presionado por publicar cada media hora por creer que caerán las visitas, sino más bien en sacar un buen y original informe, sabiendo que con eso, además de asegurar visitas logra servir a la comunidad y dignificar a la profesión, pareciera que escasea, o que no es muy compatible con Internet.

Estamos presionados a publicar seguido noticias "leíbles y comentables". ¿Eso no significa estar presionado por los "adictos a Internet"? Digo, porque al final, yo creo que ese juez si entra a la edición impresa de UNO es porque sabe que allí hay trabajo de una Redacción que le dedicó un día entero a eso que va a leer.

Todo deriva en lo siguiente: ¿hacemos periodismo cuasichato para adictos a Internet, porque éste quiere saber de todo un poco y no mucho de lo poco?

Es difícil ser jefe y tener que responder a fin de mes por las visitas, lo digo poniéndome en lugar de mi editor jefe. Los adictos a Internet son los pescados que más fácil de muerden el anzuelo de la noticia corta, chata y con fotos que seducen. Les sobra tiempo en hacer clic para ver y también para comentar. Y sus comentarios -en bastantes casos- parecieran reflejar que su historial de vida refleja ausencia de experiencias y sabiduría. De allí el lector-comentarista impotente, calentón y de escasas palabras que no dicen nada.

Sí, ahora me entendiste: pretendo que crezcan los lectores buenos, de esos que valen la pena. ¿Cómo seducir a un inteligente, trabajador y de buena voluntad?

Es como seducir al profesor que nos tomó la tesis en la universidad. Una tesis o un examen final lleva tiempo hacerla. Y se aprueba si se hace bien.

En los diarios digitales no tenemos mucho tiempo, por lo que ya partimos mal, pero sí podemos hacer las cosas bien para nuestro "profesor" lector, como lo efectúan La Nación, La Tercera de Chile, El Comercio de Lima y El Mundo de Madrid. Por algo juegan en las grandes ligas.

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