martes, 8 de septiembre de 2009

¿Publicamos lo que queremos?

Muchas veces escuché de amigos y familiares decir: "la prensa publica ésto para cambiarnos la cabeza" o "la prensa quiere meterte ésto en la cabeza". Algunos llegan a decir que hay una minuciosa intención de comunicar determinadas cosas, que promuevan a un grupo de poder específico y que atente contra ciertas instituciones.

No puedo decir que estas afirmaciones sean completamente verdad. Y mucho menos en el periodismo digital, en el que todos laburamos a mil haciendo diez mil cosas a la vez.

Entonces, ¿de dónde sale ese mensaje que parece atentar contra una costumbre u corriente de opinión y molesta?

Sinceramente no sé. Quizás la gente cree que en la Redacción estamos todo el día desfragmentando una información para manipularla a nuestro gusto y darla servida a la opinión pública tras apretar la opción "publicar" del Open CMS.

No, eso jamás ocurre. Puede que en las redacciones de los diarios de papel, a la hora de hacer la reunión de tapa o del medio día se definan pautas y enfoques, y que ciertos periodistas laburen así. Pero para los que hacen el diario desde Internet, la cosa es completamente distinta.

Aquí lo que se hace es producir noticias locales en la medida que se pueda, por eso las más fáciles y rápidas de hacer son las notas policiales, porque basta llamar a prensa del Ministerio de Seguridad, anotar lo que te dictan por teléfono y listo.

El resto, o casi el resto, derivan de las agencias de noticias. Claro, uno supondrá entonces que las agencias de noticias son imparciales y sumamente objetivos. Eso no es así y muchas veces brindan enfoques parciales, limitados y hasta casi prejuiciosos en temas como religión y algunos pocos otros, como los científicos o notas sobre hechos ocurridos en provincias (los cables informativos se terminan de procesar en Buenos Aires).

Tampoco he visto en un diario digital que un periodista o editor se plante cinco minutos para titular y escribir con un enfoque polémico y destructivo. Siempre falta tiempo y siempre hay mucho para hacer. Por suerte todo ésto contribuye a que seamos más informativos que otra cosa. Diría que por ahí el problema viene, justamente, por publicar cosas que no se leyeron bien y del que se desconoce, algo que puede molestar al lector destinatario de esa información. Si estos últimos dicen que ese periodista "no sabe nada y está publicando lo que le interesa a los empresarios de ese medio" te puedo asegurar que es 100% mentira: publicó algo que no sabía y listo, se equivocó en querer largar la noticia a la fuerza, porque sí.

En las dos redacciones de diarios digitales que trabajé no han sido ámbitos para hablar de un tema periodístico del momento. Predomina el silencio o el diálogo banal, enfocado siempre en lo que se está haciendo en ese instante. Digamos que no hay tiempo para ponerse a pensar en cómo convertir una noticia en un arma de guerra.

Sí reconozco que a veces llegan directivas de arriba para poner una noticia dirigida a un destinatario particular -de poder- y no a toda la opinión pública. Pero los que estamos en la Redacción automáticamente tenemos asimilado la experiencia del lector que está interactuando con nosotros.

1 comentario:

  1. Tenes mucha razon en lo que decís,uno le hecha mucho la culpa al periodismo, en la desvirtualización de noticias, entre otras cosas, pero quizás sea el mismo paladar social el que puede comvertir una noticia en un arma de fuego o en una caricia. No se lo tendría que pensar, como integrante de esa sociedad.

    Un abrazo,muy buen website!

    Rodolfo

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