miércoles, 14 de julio de 2010

El periodismo nuevamente alejado de la gente

Las marchas a favor y en contra del matrimonio homosexual en Mendoza y en todo el país no fue reflejada con objetividad en la mayoría de los medios argentinos. Aquí sólo Mdzol lo hizo con alguna aproximación a lo que realmente sucedió y en el país -al igual que Los Andes Online, el periódico más visitado de Mendoza- los dos más populares, Clarín y La Nación, abordaron el tema, aunque con ciertas inexactitudes en cuanto a la cantidad de concurrentes a las marchas y desinformación en cómo fue en las provincias.

Yo asistí ayer a la convocatoria hecha en la Legislatura de Mendoza. Según los organizadores, la policía les informó unos 10 mil personas presentes. Por lo que yo vi, era entre 5 mil y 8 mil -es fácil cómo hacerlo: si esa cantidad de concurrentes alcanza para llenar la tribuna popular del estadio mundialista de Mendoza, con capacidad para 45 mil personas y que dispone de dos populares y dos grandes plateas, se entiende que cada popular alberga unas 10 mil almas-. Cuando entré a la noche a los diarios digitales vi que sólo pusieron entre 2 y 3 mil personas los diarios Los Andes y Mdzol. Diario Uno -obviamente, con un equipo de jefes de noticias reducido por la mitad en lo que va de 2010-, más la presión anticlerical del propio medio, directamente ni cubrió la noticia: sólo lo hizo la versión impresa al día siguiente y con el protagonismo de un ministro de Jaque y no de la gente que asistió allí.

Desde el escenario de la convocatoria reiteraron varias veces que los medios mendocinos -sin nombrar a ninguno- mintieron en la información de la cantidad de concurrentes. Y lo primero que sentí al ver la reacción del público es que los medios se están alejando de la gente. ¿Por qué sucede ésto?

En la conferencia Iglesia y Medios de Comunicación realizado el mes pasado en la Universidad de Mendoza, Juan Pablo Cannatta defendió a la prensa desde el enfoque sociológico y argumentó algo muy cierto: los periodistas viven en un microambiente de valores y principios que no comparte el resto de la sociedad. Las notas de opinión del periodista Javier Polvani (Uno) -a quien califica de autoritarios a la mayoría argentina que rechaza el matrimonio gay- y Andrés Majul (La Nación) así lo confirman. En mi experiencia reciente como jefe de Noticias de Uno recuerdo estar parado en la famosa redacción multimedia, viendo por Noticiero 7 una marcha protagonizada por evangélicos, en el que se acercó la jefa de noticias del papel y me dijo "¡qué retrógrados son éstos!". Recuerdo que ella miró mi rostro para ver si yo reaccionaba y mi silencio que evidenciaba un rechazo a su opinión la hizo sentir incómoda. Luego pasó exactamente lo mismo con un editor multimedia, aunque él sabía cuál era mi postura.

Y es verdad lo del microambiente: adentro de la Redacción le hemos dedicado más horas a difundir polémicas y escándalos de estrellas del cine que se divorcian cada año y muy poco de los seres humanos más parecidos al lector común en cuyo entorno no suele haber el mismo nivel de divorcios y separaciones respecto de las estrellas de Hollywood. Pero es la realidad que reflejamos: los periodistas creemos que la gente común es como nosotros y como Elizabeth Taylor.

¿Hay intención de mentir la cantidad de asistentes a una marcha? Para una respuesta real hay que separar la versión impresa de Internet. La primera, como es sabido, dispone de más tiempo y de la revisión del director periodístico o secretario de redacción, que sigue una orden de arriba. Para la segunda sólo rige lo que le pasó el cronista de la nota por teléfono desde el escenario del hecho. Cuando hay una marcha política se sabe que hay que sacar un promedio entre lo que dice una vereda respecto de la otra. Lo mismo sucede cuando un gremio anuncia que hubo un 90% de adherentes a un paro: si la otra vereda dice que fue el 50% entonces hay que promediar con un 70% o bien, aclarar que hubo una gran ausencia en hospitales, escuelas, o lo que sea.

Para el caso de ayer, El Sol Diario lanzó la palabra "multitud", que en sí es exagerada, ya que para ello tenemos que hablar de 100 mil personas para arriba, como me lo aclaró una vez el periodista Andrés Gabrielli. Pero sí se puede decir una "gran cantidad de mendocinos" o "una cuadra repleta de manifestantes". Los Andes -que sabe de antemano que cuenta a su favor a los lectores católicos pero que adentro de su Redacción los periodistas prefieren desentenderse de la religión- puso seguramente la primera cifra que tiró la policía apenas arrancó la marcha - 2.500 personas- y esa noticia lo puso bien arriba de la home. En tanto, lo de Mdzol fue contradictorio: por un lado envió a su mejor periodista de la tarde/noche, Leonardo Otamendi, e hizo un extenso y excelente informe, muy superador al del resto de los periódicos inclusive impresos de Mendoza, pero por otro esa noticia no la mantuvo arriba bien posicionada en la home, sino que la mandó bien abajo. Inclusive ni siquiera figuró en el menú Mendoza que muestra arriba y a la derecha de la home. Esto es porque los editores de diarios digitales aún no saben qué cornos poner arriba: o el primer cable de Noticias Argentinas que aparezca o lo más importante del día. Mdzol hace lo primero y por ello es que se diluyen muchos de sus mejores títulos. Pero aclaremos una cosa: sus dos máximos jefes  no son partidarios de las opiniones de la iglesia (uno porque lo conozco de hace muchos años y el otro porque cuando me preseleccionaron para trabajar allí, a principios de 2007, me dijo personalmente que es ateo, y en periodismo "ateo" significa perseguir a la Iglesia, como lo hace muy bien Fernando Toledo con su "razón atea").   Sin embargo, ¡justo hoy! Mdzol publicó una nota de color con el siguiente título: "
Un viaje a la Edad Media: cómo viven los futuros curas del Verbo Encarnado". (¿hacer oración y ser cura significa viajar a la Edad Media?). El periodismo se permite estas subjetividades extremas, creyendo que toda la audiencia comparte ese microclima anticlerical. Creer que el público vive y piensa como yo es uno de los peores errores que puede tener un periodista.

La versión digital del periódico gratuito Jornada (jornadaonline.com), según vi hoy, directamente no puso nada: si ponen en su buscador "matrimonio homosexual" verán que la única noticia publicada que exprese el rechazo a ese proyecto es sólo una declaración de Bergoglio. Pero nada de las manifestaciones en contra. Y sí, en cambio, de las hechas a favor.

Ayer a la noche Diario Uno no puso nada de nada de lo que pasó acá, por lo que yo creo, debido a falta de  recursos humanos. Pero cuando vi en la marcha a una periodista de allí, Cecilia, me imaginé una crónica

completa de esta convocatoria, inusual en cuanto al alto grado de adhesión en Mendoza: lo único que puso esta periodista en su nota de lo que pasó ayer fue que "los locutores del acto insistían en la presencia de 10.000 personas y la Policía aseguraba ver cerca de 2.000 participantes, lo cierto es que los reunidos en el centro local ocuparon el ancho de la calle Patricias Mendocinas hasta la puerta principal del recinto legislativo, en la Peatonal. Asimismo, en San Martín y Garibaldi, un grupo de mendocinos hizo fuerza para defender el derecho de los homosexuales". Faltó aclarar que los organizadores citaron como fuente a la policía, que los concurrentes también ocuparon más de media cuadra de Sarmiento entre Patricias y España,  y que ese grupo de mendocinos situados en San Martín y Garibaldi no superaban los 50 y que muchos de ellos eran miembros de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo, es decir, activistas anticlericales por excelencia.

En este sentido, Diario Uno debe sincerarse con la opinión pública y aclarar que apoya el matrimonio homosexual porque ser anticlerical por excelencia -más allá de que muchos de sus artículos así lo dan a entender-. Hoy 14 de julio mostró a la mañana, arriba y en el centro de la home una extraña nota titulada "Se metieron con Cristo y les salió caro" y a su izquierda, en la nota informativa sobre el matrimonio homosexual, destaca los títulos "Tolerancia o autoritarismo, ésa es la cuestión" y "Habló el cura cordobés castigado por apoyar el matrimonio gay" (nunca un cura común y corriente que se exprese como todo el clero nacional). Y la estúpida encuesta "¿Has comprado las bolsas ecológicas?" cuando hoy más que nunca la pregunta del día debería medir la aprobación o rechazo de este cambio en la ley civil (en noviembre del año pasado se hizo esa encuesta y el 70% se pronunció en contra: es lógico evitar una encuesta que se exprese contra la ideología del medio).

En la conferencia que dimos con Cannata en la Universidad de Mendoza expliqué muchas causas por las cuales una noticia religiosa termina siendo una desinformación. Pero en este caso, desde mi experiencia personal, aclaro que los medios y los periodistas hacen todo el esfuerzo por mostrarse imparciales, pero la profesión les queda chica. Mejor lo hicieron anoche los de CNN en Español (un canal donde no cualquiera trabaja) que abordó el tema así: la periodista, desde Estados Unidos, entrevistó a un profesor que asistió a la marcha de las 250 mil personas en Buenos Aires y respondió con sumo detalle cada pregunta que le hizo la periodista desde el punto de vista gay, para llamarlo así. Esas preguntas aclararon cualquier tipo de dudas sobre este tema y el canal no mintió al expresar que una minoría es la impulsa este cambio en la naturaleza de las parejas que llevarán a que los niños adoptados por homosexuales no puedan cumplir el mandamiento que dice "Honrar padre y madre".

El periodismo bueno lo elige la gente, también. Pero cuando veo esta falta de sinceridad para aclarar una postura anticlerical por parte de algunos medios como el que yo trabajé se me viene a la cabeza mis primeros días en el periodismo digital, en Los Andes On Line, cuando no existía la manipulación de los directivos ni las órdenes contaminadas de viejo periodismo por parte de la Redacción del papel. En esos días, el periodismo digital crecía día a día un montón y la gente confiaba mucho en su espontaneidad y realidad reflejada tal cual eran las cosas. Ahora el periodismo digital ya es un factor de poder, muchas manos negras molestan al periodista y empieza a crecer más parecido al papel (lento, muy lento) que a lo que debería ser un periódico en línea, que en sus primeros días se parecía más a la gente y hoy, de a poco, refleja más la idiosincracia de los directivos manipuladores.

Pero tranquilos: no todos los periodistas son anticlericales. Ayer compartí la marcha con uno de Mdzol y también tengo un amigo en Los Andes que es católico practicante.

4 comentarios:

  1. La que esta alejada de la gente es la Iglesia!..como muy buen lo supo hacer desde hace 2.000 años se mete en temas que no le corresponde. La religión se deberia limitar al tema espiritual y no a las decisiones politicas que se discuten con los representantes del pueblo.
    Si haces un poco de investigación veras que inicialmente se discutia sólo por Union Civil o Matrimonio con adopcion, pero fue la injerencia del mismisimo representante del Vaticano que rechazo cualquier unión de plano. Hasta Bergoglio fue mucho mas suave con la unión civil. ..pero despues atacaron fuerte y pusieron su ya decaido poder de convoactoria y el tema se polarizó mucho mas.
    Los derechos humanos de los homosexuales no perjudican ni a la iglesia, ni los matrimonios heterosexuales ni a los niños. Esta propuesta de ley solo podría beneficiar al menos del 10% de población gay ( y a sus familias o hijos) sin afectar NADA a nadie más.
    Oponerse a estos derechos no es una cuestión de ser buen cristiano, es simplemente ser buena ser humano.
    La clerecía lo ha dejado de ser hace tiempo.

    ResponderEliminar
  2. lamentable...el mal quiere triunfar una vez más dentro de la iglesia

    ResponderEliminar