viernes, 6 de agosto de 2010

Diarios digitales vs la escuela

Títulos de noticias comentables de
diarios digitales de Mendoza
“Nuestro criterio más importante es que las noticias sean comentables”, fue la primera orden de arriba que recibí apenas arranqué en el multimedio en noviembre de 2007. Me dije a mí mismo “habrá querido decir buen periodismo + que sea comentable”. Pero no fallé en cuanto a la intuición de fondo: se buscaba que cualquier verdura generara clics. Pero yo seguí insistiendo en mis principios periodísticos: si una noticia es de buena calidad entonces también será comentable. Y lo confirmé tres años después cuando metí la nota de los psicólogos que hablaban de matrimonio homosexual, que fue la que más comentarios logró en Facebook hasta el momento (y bochada de ser publicada en el impreso por la postura editorial –no declarada públicamente- de apoyo a la boda gay).

La cuestión fue que con el tiempo nos acostumbramos a prevalecer lo comentable por sobre el buen periodismo porque, como ustedes saben, produciendo y publicando una noticia local cada media hora era imposible hacer buen periodismo.

Después recibí el segundo golpe de timón que alejaba definitivamente a ese diario de los lectores: la prohibición de publicar una foto de chicos de la escuela Eva Perón porque ellos no son lectores del diario (finalmente metí la foto adentro de la sección, como se ve en el enlace anterior). En una reunión, a los jefes de noticias nos llegaron a decir que “no hacemos periodismo para los que viajan en colectivo”. Y al año siguiente me robaron el auto y estuve seis meses sin coche. Y a la vez era un jefe de noticias que trabajaba para los que no tienen vehículo propio.

El sentido crítico en la escuela
En los últimos tiempos en el diario había un periodista a mi cargo que no andaba bien. La sugerencia (para no recibir orden) de arriba era “meterle un palo en el culo”. Lo que yo hice fue sentarme a su lado y transmitirle mi experiencia. Reconozco influencias de Chiara Lubic en esto: hacerse uno con el otro, es decir, buscar la unidad con la otra persona. Finalmente este periodista empezó a mejorar un poco (fue el primero en Mendoza en salir con una filmadora a hacer encuestas callejeras para medios online). Y a partir de allí empecé a soñar con la docencia.

Pasó el tiempo y esta semana empecé a dar clases de Lengua y de Periodismo en un colegio público, secundario, de Guaymallén. Las preceptoras me decían “¿usted es comunicador?” y yo les respondí “comunicador somos todos, yo soy periodista” (me remití a mi maestro Gonzalo Peltzer, de PaperPapers). Y a diferencia de lo que fue la Lengua y Literatura que aprendí hace 20 años en el Martín Zapata, ahora a los pibes se les enseña la lengua para comunicar, para entender la comunicación y para ser críticos.

El programa incluye asignatura referida a los medios de comunicación –inclusive digitales- y ahora tendré que enseñarles a los chicos de primero del Polimodal a consumir los medios de comunicación con sentido crítico, porque así lo ordena la DGE.  ¿Con qué cara les voy a decir que “ustedes” –por ser menores de edad y de un nivel social medio y medio bajo- no pueden leer algunos periódicos online porque vienen al colegio en colectivo, porque no tienen poder adquisitivo y porque yo les estoy enseñando a criticar ese medio y no a que se limiten a comentar sin sentido crítico? Cuando llegue el momento se los tendré que decir.

Noticia comentable sacada de PrimiciasYa.com, la
web de Jorge Rial
La escuela, por suerte, apunta a que los periodistas –o mejor dicho, los directores de los medios digitales- en algún momento se planteen la necesidad de hacer buen periodismo para generar comentarios con sentido crítico y clics orientados a noticias trabajadas y no a noticias “copiadas y pegadas” de Minuto Uno o PrimiciasYa.com, con una buena galería de tetonas y culonas. Lamentablemente Los Andes Online y Mdzol bajaron de nivel por la prioridad que le hacen sus lecturas a esas foto-calienta-noticias. ¿Eso influye o baja la calidad de la audiencia, realmente? Quizá no, se me ocurre, pero los efectos no deseados que ello arrastra está en la imagen que deja ese medio, al darle espacio y privilegiar contenidos (y también una forma de hacer periodismo) que evita los dos grandes puntos de vista (argumentación), los detalles que comprueban lo informado y la agenda abierta para todos los sectores, sin discriminar por ideología o poder económico.

Por suerte la escuela, en este sentido, le está poniendo límites constructivos a los medios digitales. Sólo hay que tener paciencia.

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