domingo, 17 de octubre de 2010

La experiencia es el mensaje (porque somos relatos que se alimentan de otros relatos)

http://seramejorquelocuentes.com
Estoy leyendo el libro ¡Será mejor que lo cuentes!, de Antonio Núñez. Es sobre los relatos como herramientas de comunicación, un tema que en este blog me referido con el eslogan la experiencia es el mensaje.  La idea era reconstruir la buena noticia con herramientas dramáticas para que pueda competir con las malas y facilongas noticias policiales de 5 minutos, armadas tras llamar a prensa del Ministerio de Seguridad, o bien las copiadas/pegadas de Infobae, Primicias Ya o Minuto Uno, con el último parte cholulo del poto de Jéssica Cirio.

¿Qué aporta Núñez en este texto? Veamos:

“Los relatos son relevantes porque, como animales en permanente búsqueda de sentido, hacemos acopio de los hechos que vivimos cada día para construir nuestra propia identidad. Somos relatos que se alimentan de relatos. Hasta hace poco eran las grandes narraciones clásicas las que nos aportaban materiales ricos en sentido vital. Pero en el mundo fragmentado y en cambio constante de hoy, los grandes relatos de origen religiosos, políticos o laborales se han erosionado. Las historias de los medios de comunicación y de nuestros semejantes se han convertido en nuestra principal fuente de sentido vital”.

“Las emociones contenidas en un relato logran abrirse camino en medio de la avalancha informativa que nos inunda. La carga emocional de los relatos capta mejor nuestra atención que la simple información, haciendo que aprehendamos el sentido de los acontecimientos de una manera más rápida y más profunda que los mensajes asépticamente informativos”.

Añadir leyenda
“Un buen relato nos llega a través de nuestros cinco sentidos. Es una estructura narrativa que se asimila por vía intravenosa. Un buen relato hunde, tiene textura, se puede ver aunque no tenga un soporte visual, se puede oír aunque sea mudo y está trufado de sabores. Un verdadero relato pulveriza la resistencia del más cínico y cabreado ciudadano de la Economía de la Atención”.

“Este tipo de historias irrumpe nuestra actividad para imponer su voz. Seduce para ser escuchado. Es, además, multimedia y multisoporte. Los relatos son altamente pedagógicos, favorecen la síntesis y el recuerdo, y proporcionan un contexto a sus enseñanzas. También fomentan la cohesión de un grupo, pues un país, empresa o grupo de personas con relatos compartidos tiene más posibilidades de vivir y trabajar en armonía”.

Referido a la experiencia en la construcción de la buena noticia, lo último que está escrito en cursiva, sobre la cohesión de un grupo desde el relato compartido, yo creo que es lo que hoy le hace más falta al periodismo en Internet: dejar que poner noticias calientes que dividen y aprovechar el multisoporte intravenoso para publicar noticias –en este caso, desde la experiencia- que nos unan. Porque la gente ya está harta de las divisiones. ¿Si esto es negocio? ¿Por qué no? ¿Acaso la audiencia qué ve más, un Boca – Independiente o River – San Lorenzo, o un Argentina – Brasil? Boca y River son dos audiencias, según su respectiva camiseta. La selección argentina agrupa a esas dos camisetas.

La vida del trabajador común y con valores, la vida del discapacitado que ve cosas positivas en su existencia y los valores que comparten las vidas de las cientas de personas que cada domingo llenan las iglesias de Jesuita, San Nicolás, Corazón de María, San Vicente Ferrer, Dolores y San Miguel Arcángel, entre otros, hoy no son reflejados en los medios impresos, digitales, televisivos y radiales. Tampoco la de quienes buscan la unidad entre las religiones, aquí en Mendoza. Tampoco la de los matrimonios que logran superar esos conflictos que disuelven la pareja y la de los familias en el que algunos de sus integrantes vive el dolor de una enfermedad extrema y encuentra razones para seguir adelante. Tampoco la de quienes defienden los derechos humanos en sentido integral y no con la visión reducida e ideológica de los 70.  Tampoco la del trabajador del campo que se acostumbró a construir la riqueza con el día a día a lo largo de los años y no de un día para el otro, como son los casos de los comerciantes de la calle Arístides, que te venden a 55 pesos un vino que en el supermercado sale 18 pesos, por ejemplo. En una época en el diario Uno, un hombre de mucho peso nos prohibió hacer contenidos para "gente que viaja en colectivo" (y de paso, algo imposible de concretar). Bueno, lamentablemente los medios que quieran ser líderes no van con una visión tan estrecha, reducida y discriminatoria no sólo en lo económico, sino también en lo religioso.

La experiencia como noticia no sólo nos puede devolver la sonrisa, sino también devolverle al periodismo la legitimidad de contenidos perdida por el abuso del rating y por las preferencias ideológicas del microambiente de las redacciones.

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