jueves, 10 de marzo de 2011

La era del periodismo que informa sólo desde un punto de vista

Imagen: expresionlibre.org.ve
En la facultad nos enseñaron a informar desde todos los puntos de vistas para que la noticia fuera más completa. Por ejemplo, si el gobernador dijo A, entonces investigar qué réplicas hay en la oposición para el caso de la noticia política. Y así con muchos casos más. Todo esto casi ya no lo veo más hoy en los medios.

Recuerdo que en 1992 decidí estudiar Comunicación Social en una facultad de Buenos Aires porque en la UNCuyo no me sentía seguro de que iba a aprender todos los puntos de vistas que hay en esta ciencia, por el favoritismo con la izquierda. Si a ésto le sumamos el ser católico practicante y de familia militar, directamente ni la pensé dos veces y preferí hacer la carrera en una universidad que se pareciera lo más posible a una universidad europea o estadounidense, como lo fue la Austral de Buenos Aires. El objetivo, está claro, era conocer lo que decía la izquierda, pero también el resto del espectro. Basta caminar un rato por Ciencias Políticas de Mendoza para comprobar que allí no era el escenario para estudiar y aprender con libertad de ideas.

Efectivamente, la Austral resultó ser una facultad neutra, aunque –como pasa en Comunicación Social- con cierta preferencia en la izquierda por parte de los alumnos. Egresé en 1996 –con un plan de estudios similar a la de la Universidad de Navarra, considerada en ese entonces el mejor del mundo en habla hispana- y lo que sentía en ese entonces era que el objetivo final era comunicarlo todo bien, más que desde la ideología o el punto de vista con que se quiera abordar a la misma. De este modo, cuando empecé con los medios, siempre fue una posta para mi poner todos los enfoques para lograr un contenido completo.

Sin embargo, en los medios me encontré con una fuerte inclinación al punto de vista único, que consiste en anular a la otra parte. Por ejemplo, en el Uno, en los tiempos en que se trataba el proyecto de matrimonio gay, acababa de publicar en el sitio una nota específica con los dos grandes puntos de vista. Uno de los conductores de Noticiero 7 –y también docente universitario- vino y directamente me dijo: no existen dos puntos, sólo existe uno (en este caso, el que apoyaba esa ley).

En Los Andes también me pasó hace mucho con un artículo específico que hablaba de la dictadura. Como información de contexto quise publicar las causas del golpe del 76, que tenían que ver con Montoneros y ERP. El director de ese entonces me lo censuró de antemano: no se podía difundir algo que implicara hablar mal de los movimientos subversivos. No existe un link que lleve a esa nota que finalmente hice para demostrarles esto, pero es así como pasó.


Perón y Evita en
los libros de las
escuelas, algo
que seguramente
no mostrarán con
alguna vez con
objetividad los
canales K.

Ley del Punto de Vista Único
Apareció la ley de Medios y la forma K de hacer periodismo. Y esta única visión ideológica se trasladó a varios medios, como el canal cultural Encuentro: allí nunca vas a encontrar un video que hable de las obras públicas que hicieron los presidentes argentinos de la Generación de los 80, como tampoco un informe que muestre los atropellos llevados por Juan Domingo Perón (seguramente muy pocos argentinos hoy saben que durante sus dos primeras presidencias, las provincias de Chaco, La Pampa y el departamento mendocino de Malargüe llevaban los nombres de Juan Domingo o Evita). Esto mismo sucede con la TV Pública y la prensa oficialista. También –esta visión peronista- en Crónica TV. A la vez, el periodismo propagandístico de 6,7,8, que ataca mal a La Nación –uno de los poquísimos medios argentinos que aún intentan informar desde todos los puntos de vistas- y a Clarín. A este último –el más leído por los argentinos- lo han convertido en el monstruo de la desinformación, lo que termina confundiendo a mucha gente.

En los multimedios también pasa lo mismo. En mi última experiencia en una corporación mendocina aún recuerdo cómo el mismo gran dueño llamó a la Redacción para degradar severamente a un jefe de noticias que había publicado algo que ya había salido por la radio y que afectaba a una de sus tantas empresas –en este caso, un hospital. El día después de eso fue que toda la Redacción –periodistas y editores- trabajaron con más miedo y con suma prevención no sólo en noticias empresariales, sino también en las políticas. Recuerdo que una vez quise preguntarle al intendente Fayad por qué estaba arreglando el asfalto en las calles céntricas de Mendoza a pocas semanas de las elecciones y una periodista a mi cargo me dijo que no lo hiciera porque tenía miedo de que me echaran del diario por tocar ese tema. El miedo obliga a informar desde sólo un punto de vista y allí es donde el verdadero periodista debe animarse a pegar “la magia del salto”, como decía mi amigo Gustavo Kaján.

Muchos sitios para muchos puntos de vista
En Internet, esta tendencia se ve más claro: primero, porque la velocidad para producir  noticias de último momento impide poner los dos enfoques. Es más, queda mejor un solo enfoque para así generar polémicas (en el Uno el criterio era que la noticia sea comentable, más que bien hecha). Y segundo, porque la proliferación de comunidades hace que cada una de las mismas sólo difunda su opinión, su visión y omitir las otras perspectivas.

Así llegamos a que un lector deberá navegar por varios periódicos online para tener un panorama medianamente completo de un suceso, cuando en realidad cada diario digital debería aportar todos los enfoques, como lo dice el manual de periodismo.

Lo digo yo, sólo yo
Con esto, yo creo que la audiencia de los medios en general (TV, Internet y otros) se acostumbraron a informarse desde una sola voz. “Abrir otros medios lleva tiempo y esfuerzo, así que mientras menos tiempo lleve este proceso, mejor será”, se me ocurre que dirán muchos. Los lectores ya no son tan críticos y prefieren escribir comentarios furiosos debajo de las noticias, antes de buscar qué dice otro medio. Así se está construyendo también una fidelidad a medias, porque obliga al lector verdadero a informarse en otro lado, también.

El peligro de este periodismo con tendencia al único punto de vista es que si se le ponen trabas a conocer toda la realidad nunca se llegará a la verdad, por lo que el periodismo no tendrá razón de ser. Por eso ya no es sólo informar, sino que buscar un poco más.

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