martes, 26 de abril de 2011

Visión visual desde la Redacción

Infografía sobre arterias
coronarias de El Diario de Navarra
La posibilidad de crear medios gratuitos con diseños aptos para competir con los grandes diarios digitales, más la ley de Medios hizo que las publicaciones digitales pusieran más énfasis en informar (transmitir un contenido, sin saber si fue leído o interpretado por la audiencia) que comunicar (poner un mensaje en común con el lector, donde el emisor corrobora que la información fue bien recibida e interpretada). Resultado: muchas notas de sexo (por las fotos) y de la farándula en el tope de las más visitadas y un montón de buenos artículos que por su enormidad textual siguen de largo ante la vista de los lectores. Conclusión: el periodismo digital es cada vez menos periodismo, pero no por culpa del periodismo propiamente dicho, sino por la falta de visión visual de los mismos contenidos que merecen ser leídos.

Visión es en comunicación corporativa lo que una organización quiere ser a largo plazo. Un diario, básicamente, quiere ser un medio de comunicación (dar un mensaje y que el mismo sea recibido e interpretado) creíble y que satisfaga a la audiencia. Hasta el momento, a la hora de hablar de comunicación, mucho se dice de Twitter, Facebook y las demás redes sociales, pero muy poco se afirma de la instancia previa a las mismas, que es saber si el lector realmente leyó y entendió.

La boda real del
príncipe Guillermo
y Kate, por el diario español El Mundo 
De hecho, si leemos las réplicas de una noticia en Facebook, Twitter y espacio de comentarios de las noticias, advertiremos que son muy pocos los que realmente leyeron el texto.  Lo más probable es que hayan visto el título y automáticamente hayan fijado una postura, para escribirlo sin pensarlo dos veces en el espacio de los comentarios. De allí es la calidad de los comentarios que se aprecian debajo de los artículos de los medios electrónicos. Los comentarios de las notas de Luis Majul en La Nación Line son un claro ejemplo, ya que los comentarios inteligentes se mezclan con los bombardeos críticos de los lectores kirchneristas, que aprovechan ese espacio de libre expresión para pegarle a ese periodista. Algo así sucede también con las notas en las que aparece Julio Cobos: mientras por afuera, las últimas encuestas dicen que los mendocinos lo prefieren antes que Iglesias y Cornejo para gobernador, por adentro de las notas pareciera que el vicepresidente es el anticristo de la opinión pública.

La raíz del problema
Todo parte de dos sencillas preguntas: ¿estoy informando o comunicando? y si estoy comunicando, ¿lo estoy haciendo en el formato adecuado?

Escribir una nota para que sea leída por los receptores implica trabajarla un poco. El criterio de publicar lo que sea cada media hora para que el sitio se muestre dinámico -como aplican algunos medios locales- perjudica a quien prefiere dedicarle un tiempo para revisar archivos, hacer entrevistas y terminar de armar una nota. Lo más fácil es copiar y pegar el cable de Télam, DyN y Noticias Argentinas. Consecuencia: todos los diarios regionales hacen lo mismo, por que terminará mejor posicionado en Google la noticia que aportó más datos, es decir, la de Clarín Digital o La Nación Line.
El iPad según
consumer.es

La otra componente de la raíz del problema es la visión visual. ¿Qué es?

Internet es para comunicar con gráficos (infografías y mapas) y sentimientos (fotogalerías con audios y videos y audios).  Por ejemplo, los artículos Natalia y el ángel que se escapa por sus ojos y Un infierno llamado El Fachinal (ambos de Mdzol) tienen el sello de Ulises Naranjo en la escritura, pero necesita una galería de fotos con el audio del testimonio de los protagonistas para darle ese toque cinematográfico que necesita esas notas, para que finalmente lleguen al corazón de la audiencia. Lo mismo sucede -en ese medio- con las notas del Quincho del Gordo Julián, que son interesantes pero es tan largo leerlo que muchos siguen de largo. Otra cosa sería si esos contenidos apareciesen en video -presentados por el mismo Julián, al estilo Tato Bores- o sólo en formato de audio, con una voz picante y graciosa.

Algo parecido ocurre con esta nota sobre el Bicentenario que en su momento publicó Los Andes: hubiera sido más efectivo una galería de fotos con el audio en crudo que refleje ese momento, o bien, una voz en off que relate lo sucedido. Entonces todo el monitor va estar destinado a la foto y los parlantes de la compu terminarán de completar la noticia. Sin esta visión visual nos quedamos con lo que ahora es: título, bajada, texto y clic para ver numerosos videos y fotos. Es decir, un centro de impacto visual difuminado en caracteres que le quitan fuerza al mensaje.

Infografía El Terremoto de
Japón: un mes después
 (El País de Madrid)
Es verdad: el periodista no tiene tiempo para hacer ésto que estoy contando. En su momento, en el Uno, a mi me tocó publicar la fotogalería de los festejos del Bicentenario y lo que uno quiere en primera instancia es colgarlo en Internet. Luego pasás a hacer otra cosa y te olvidás de que si realmente comunicaste. Y los grandes jefes que llaman a la Redacción piensan igual: te llaman para decir "¿publicaste ésto?" y no para decirte "¿creés que la gente va a entender eso que publicaste?". Esta última pregunta no la hacen jamás porque creen que los lectores siempre van a leer lo que ese medio publica, más allá de que esa misma noticia aparezca repartida en todo Internet.

En síntesis, un texto sin visión visual no logra el objetivo de comunicar, al menos en la mayoría de los casos en Internet.

¿Cómo solucionar ambos problemas? Contratando a más personal o tercerizando algunas tareas de la Redacción, sobre todo en lo que hace a la elaboración de contenidos visuales, como infografías, especiales multimedia y otros.Vos me dirás: eso sólo lo hacen en Buenos Aires. Ok, es hora de que alguien empiece a hacerlo acá.

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