martes, 3 de mayo de 2011

Lo que (realmente) hay detrás de la beatificación de Juan Pablo II

La vida que hizo antes de ser Papa es lo que hay detrás de su beatificación, ya que la Iglesia considera que cada santo elabora un camino para llegar al Creador. Ofrecer con amor a Dios las horas de trabajo y estudio, para San Josemaría; atender con amor a los más pobres de los pobres, para Teresa de Calcuta; darle comida, educación y amor a los más necesitados que están abandonados en la calle, para San Alberto Hurtado y no tener miedo para que el Amor de Dios venza a la violencia y defender la vida con amor, para Juan Pablo II.

En el fragmento final del siguiente video del film Karol, el hombre que llegó a ser Papa, describe el momento clave en que el futuro Juan Pablo II, en medio del infierno del exterminio nazi en Polonia, encuentra la respuesta que lo lleva a la decisión de ser cura y luego, de enfrentar al nazismo y comunismo pero no con violencia -como hicieron algunos de sus amigos- sino que -inspirado en San Juan de la Cruz- con amor, ya que "el odio se devora a sí mismo, por lo que el nazismo va a desaparecer, pero si no prevalece el amor, el odio va a volver con otra máscara", como terminó siendo el comunismo:



Definitivamente lo que hay detrás de la beatificación y futura santificación del polaco Karol Wojtyla es el camino de encontrar el amor y la defensa de la vida en el escenario más oscuro y difícil del mundo: el de la guerra, el odio, el exterminio y la persecución (que hoy se puede repetir con otros formatos de escenario). Para el biógrafo papal George Weigel, el beato polaco “levantó la dignidad de la persona humana” y “proclamó la universalidad de los derechos humanos en una manera que ayudó a traerse abajo la más grande tiranía en la historia de la humanidad”.

Se hace cura en forma clandestina. Un espía de la KGB lo sigue todo el tiempo y termina convirtiéndose al cristianismo porque nunca escuchó que Wojtyla hable mal del comunismo, sino que su único discurso es el de no tener miedo y abrir el corazón al Amor de Dios. Luego de que los hombres de Hitler exterminaran a un tercio de los curas en Polonia, el régimen comunista va por los dos tercios restantes, pero busca una trampa para justificar la muerte del Wojtyla y nunca lo logra. Y en la cónclave en que es elegido Papa, en 1978, el arzobispo polaco es el que lleva puesto los zapatos más viejos.
El film polaco e italiano  de 2005 fue
protagonizado por Piotr Adamczyk

Recomiendo a los periodistas que vean este film para entender realmente por qué beatificaron a Juan Pablo II y de allí para entender por qué fue inflexible a la hora de condenar al aborto y fue firme en la defensa del derecho a la vida (el film muestra cómo Karol lloró tras los bombardeos nazis y comunistas, que mataron niños, madres y demás inocentes), por qué fue un convencido y coherente hasta sus últimos días del "no tengan miedo y abran el corazón a Dios"; por qué logró derribar el comunismo en Europa con el amor, por qué resistió al Parkinson, por qué perdonó al turco que lo quiso matar en 1981 y por qué desautorizó a la Teología de la Liberación (que justifica la violencia para que haya justicia social). Pero sobre todo, por qué su presencia irradia paz y aún hoy sigue arrancando lágrimas.

¿Qué mensaje deja hoy el beato polaco? Que por más que Estados Unidos haya matado a Bin Laden y muchos justifiquen la violencia por el bien de todos, de una ideología o de una religión, el verdadero remedio para curar este mundo está en el otro extremo del odio y del "no olvidar ni perdonar", que es el amor, como lo corroboró Wojtyla a lo largo de su vida.

Karol Wojtyla, antes de ser Papa.
Algo cierto dice él al final de la película: el amor es mejor asimilado por los pobres y humildes de corazón que por los sabios, poderosos e intelectuales. Y en el periodismo, cultura y política abundan más los intelectuales que los humildes de corazón, por la misma naturaleza del sentido crítico (en el caso del periodista), que lo lleva hasta a poner comillas en las cosas evidentes y comprobadas, como el milagro que Dios hizo por intercesión de Karol Wojtyla a la francesa Marie Simon-Pierre, quien facilitó el primer paso a la santidad del ex arzobispo de Cracovia.

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