viernes, 22 de julio de 2011

Una buena historia para mostrar en los diarios digitales

El film de Juan Manuel
Cotelo
Anoche vi el film español La última cima (se puede ver en YouTube). Es una historia bien relatada del sacerdote Pablo Domínguez Prieto, que murió a los 42 años tras escalar una montaña en los Alpes. Es un documental bien armado, entretenido y completo, cuyo guión hace fuerza en la intención de mostrar la cara positiva de los sacerdotes católicos, que en los últimos años sólo son noticia por las cosas malas que algunos hacen y no por las cosas buenas que casi todos ellos hacen en forma permanente.

A través de una historia de vida es el primer film que conozco y que explica en forma íntegra lo que es un sacerdote católico. Y responde a dudas de hoy, como por qué es necesario el celibato. Realmente contagia porque se mete en la verdadera intimidad de un cura católico, que no es otra cosa que expresar el Amor a Dios a través del amor a las personas a quienes rodea, en forma constante. En este película -que ha sido un éxito en España y que desde Internet hace campaña para que se proyecte en los cines locales de todo el mundo- muestra testimonios de niños cuyos corazones y autoestima han sido tocados por el cura Domínguez, a contraposición de lo que todo lo que se ha difundido en los últimos años en lo que se refiere a sacerdotes y niños
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Juan Manuel Cotelo
El trabajo de Juan Manuel Cotelo tiene un comienzo real y contundente: "Los expertos me lo han dicho claramente: si hoy crucifico a un sacerdote en público voy a tener éxito y me van a dar importantes premios. Si por el contrario hablo bien de un cura...me van a crucificar a mi". Lo que deja en claro algo que  no sólo se ve en la industria del cine, sino también de la ficción televisiva -al menos, en Argentina: nunca hables bien de un cura porque no sólo jamás van a difundir historias de este tipo, sino que como realizador te van a crucificar. La realidad lo corrobora.

Por qué sirve este tipo de historias en diarios digitales
Alguna vez conté en este blog que los diarios digitales y el periodismo en general necesita retroalimentarse de historias de vida porque la experiencia es el mensaje. Para eso los periodistas tienen que salir a la calle y buscar historias para contar en slides, más que en un formato textual extenso (porque cada medio de comunicación ofrece un formato ideal para cada tipo de mensaje).

El padre Pablo Domínguez Prieto
Los diarios digitales tienen mucho para contar y para eso deben abrir el espectro de horarios de difusión de noticias: si bien el fragmento de mayor visitas al día es el que va de 9 a 12 horas, también existe la noche. Y una manera de aumentar las visitas en las noches es haciendo programas de TV online en vivo -como lo podría ser un lector contando chistes políticos desde su webcam y conectado a sus lectores-proveedores-de-chistes a través de Twitter, o bien -y es lo que sugiero ahora- proyectando películas como La última cima. De este modo, para lo que es Mendoza -por ejemplo- un diario digital podría ser una suerte de cine Universidad, que de noche proyecte en la home una película que queda fuera del circuito de Hollywood y de Village y Cinemark, que desde lo periodístico suma porque se trata de una historia de vida construida con recursos de periodismo de investigación y que muestra una verdadera noticia, que es la vida ejemplar de un sacerdote, que con los hechos demuestra por qué es importante el celibato y cómo se puede ayudar a crecer a los niños sin caer en el peligro de los abusos, que ya sabemos, hasta la prensa local ha llegado a inventar historias para desacreditar a los mismos.

Y así se podría hacer con más películas. Por ejemplo, ¿por qué no con el cine mendocino? ¿Se acuerdan del programa El Mirador de cine, que conducía la hermosa Julieta Navarro? ¿Cuántos cortos locales podrían ser difundidos en los diarios digitales, en directo, como si fuera un programa de televisión, y no a través de un link "descargá la película" y miralo en tu casa, porque el objetivo es ganar lectura durante una hora y media, en la noche.

Es el momento de hacerlo porque el cine mendocino necesita mayor difusión -yo lo haría también con el teatro, difundiendo algunos viernes a la noche, por ejemplo, las obras de Ernesto Suárez en vivo desde el café Los Angelitos- y porque la TV abierta hoy no ofrece el espacio para nuevos temas.

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