viernes, 12 de agosto de 2011

El problema interminable de lograr que los jóvenes lean los diarios

Pese a que Internet te lo da gratis, con fotos a colores, curiosidades bizarras de YouTube y demás chispas, los adolescentes siguen distantes de los diarios. Quizá la gran solución que hoy aplican los medios ante esta situación deriva en dos tangentes: la de los diarios resignados y la de los diarios que decidieron rejuvenecerse, pero no para llegar a los jóvenes, sino para estar acorde con muchas cuarentonas y cincuentonas que hoy se visten igual que sus niñitas adolescentes, como también para estar en sintonía con esta onda generalizada de la moda, de que todos tenemos que ser sanos, exitosos, bellos y en lo posible consumidores de excéntricas tarjetas de crédito, con el último Blackberry con Internet en la mano, porque de lo contrario siempre seremos vejestorios prófugos.

El viejo suplemento
Sí de diario Clarín
Desde los suplementos jóvenes hasta la sociedad eternamente adolescente 
En los ochenta yo no tenía previsto seguir la carrera de Comunicación Social simplemente porque no sabía que existía. La materia, tal como existe en los todos los secundarios de Mendoza, en ese momento no se enseñaba en los colegios y, para ser sinceros, las palabras "comunicación social" jamás las escuché en los seis años que hice en el Martín Zapata (del 83 hasta el 88). Tampoco cuando accidentalmente hice mi debut radial en la 100.9, en el Papanicolau del Gallo Aturdido. Pero en esos años me empezó a despertar una curiosidad que aún sigue vigente y que para mi continúa siendo el mayor desafío profesional para mi: lograr que los adolescentes lean las noticias de política, economía, información general y otros. En esos años en casa comprábamos Los Andes. Mi vieja lo primero que leía era el Evangelio y los fúnebres; y yo, la sección deportes y la tapa del diario. Nada de noticias generales.

Karamelo en el Sí de Clarín
En el 92, estando en Buenos Aires, tuve la oportunidad de colaborar gratuitamente con el suplemento Yo con Vos, del diario Los Andes. Todo comenzó cuando visité a un amigo de la 100.9 -Juan Manuel Quiroga, conductor del programa heavy metal "Sol Eléctrico"- al diario de la calle San Martín y me topé, sin conocerlo, al editor de ese suplemento, Pedro Straniero. Al poco tiempo estaba mandando notas de los recitales de Bela Lugosi en Buenos Aires y de las novedades rocker que extraía de las mensajerías que me llegaban como recepcionista del multimedio América, de la calle Honduras. Eran esas noticias que solían aparecer los viernes en el suplemento Sí de Clarín o No, de Página 12. Yo, con dos días de anticipación, se los mandaba por fax a Los Andes, porque no existía el mail.
La revista Canta Rock,
con acordes y noticias

En esos años, con Victoria Álvarez Benuzzi -una compañera de la facultad from Santa Fe City-, teníamos como meta profesional trabajar en el suplemento Sí de Clarín, porque nos encantaba el rock nacional y creíamos que el rock en los diarios era lo único que reflejaba pasión y llegada a los jóvenes en la prensa escrita. Hasta que un día me di cuenta de que nadie estaba haciendo el trabajo mayor: que los adolescentes no vayan a los diarios por los suplementos jóvenes, sino que por los contenidos en general.

¿Cuál era la fórmula para mi? Lograr que esa misma pasión que despiertan los suplementos jóvenes en sus lectores se trasladara a los lectores de noticias de economía, política e información general. Demasiado difícil. Demasiado complicado. O no.

El País de las Tentaciones, del diario
madrileño El País.
No sé si tiene que ver con ésto o no, pero en los noventa y en lo que siguió, el periodismo, en vez de convocar a los jóvenes con una forma de comunicar mejor, se encontró con una sociedad que se estaba convirtiendo, por un lado, en glamourosa y light, y por otro, consumidor excesivo de noticias con mucha sangre. Luego, muchos diarios digitales completaron esta fórmula con agregarle fotos con desnudos y todo lo que pueda calentar el cuerpo humano, de la cintura para abajo. Y listo: tenemos un periodismo a largo plazo para esta sociedad de adolescentes crónicos.

¿Es una causa perdida?
Yo pensé que el periodismo digital iba a acercar a los jóvenes al periodismo, en general. Pero en el medio del camino apareció Facebook. Y esta lucha por lograr que los diarios lleguen a toda la sociedad quedó otra vez en stand by.

Los suplementos de espectáculos
son los que más apuntaron a los
jóvenes, al menos desde los 90
Una de las razones por las cuales decidí ser ahora profesor de Lengua y Comunicación en los secundarios es, justamente, la de estar cerca de los adolescentes, conocerlos muy bien e intentar entenderlos, para ver si llegamos de una buena vez por todas a una solución.

Me encontré con lo siguiente: Internet y celulares empieza y termina en Facebook, las cumbias villeras y en algunos capítulos de los Simpson. Me cuesta entender cómo chicos de clase media baja andan con celulares de 800 pesos, por ejemplo. Mi mujer, que es trabajadora social de una escuela de Guaymallén, ha recorrido casas de chicos con problemas y en muchos casos se ha encontrado con hogares pobres con zapatillas Nike de 400 pesos y enormes televisores plasmas. Contradicciones. O falta de personalidad (por caer en la tentación material de la tecnología y sus alrededores)... y creo que por aquí está la clave.

Imagen: La Voz del
Interior
La falta de personalidad en la mayoría de los adolescentes que hoy conozco -producto de la edad, por un lado, y de la falta de experiencia saludable y constructiva de vida en sus familias y profesores, por otro- hace que los adolescentes no salgan al mundo web a navegar y conocer todos los puertos de esta interminable Biblioteca de Babel, sino que se queden reducido a un solo puerto, Facebook, con una música de fondo que no genera inspiración, sino más bien resignación, como la cumbia villera (en mi criterio, la cultura y la belleza inspiran pasión, y lo opuesto a ella, resignación).

Esta falta de personalidad está muy ligada a la falta de experiencia en nuestros mayores, que existen pero los medios decidieron reemplazarlos por Valeria Archimó, Ricardo Fort, Silvina Escudero, Flavio Mendoza y todo la mascarilla light que lo contornea.

Probemos con la pasión, la inteligencia y la experiencia
¿Qué pueden hacer los medios? Veamos. En primer lugar, la británica Joanne Rowling nos dejó en claro que la literatura -el combustible más eficaz para navegar mejor en los puertos de la Red- no es una causa perdida. Pero Harry Potter no fue sólo un resultado de la literatura, sino también del cine. Esto, en los medios, se puede traducir con que no alcanza sólo con la prensa escrita, es decir, con los comunicación verbal: es necesario acompañarlo con ficción y comunicación no verbal (videos, slides, fotogalerías y otros). Hoy, la tendencia indica que cada vez se integran más los textos con la multimedia. Pero no es sólo eso: falta el espíritu para este cuerpo.

El espíritu nace con un ideal, una razón para vivir. Hoy, la escuela me muestra que los chicos no tienen ganas de vivir y cambiar el mundo para bien, aunque suene muy duro decirlo. En parte la causa está en las crisis familiares de la mayoría de los casos, y la otra parte, en la ausencia de la primera marcha de este vehículo de la vida.

El diario digital no va a ser la primera marcha (el que te va a marcar el sentido de la vida), pero sí puede ser el embrague que te permita hacer ese cambio que te conecte un poco a lo que esos chicos quisieran ser.

Abel Zamora, una historia de vida
contada por Ulises Naranjo en Mdzol.
Para ello es necesario, entonces, comunicar más historias de vida -la experiencia es el mensaje- que sean ricas y que ayuden a que jóvenes identifiquen una razón de querer ser algo y de luchar por la vida. Una vez conseguido eso, los diarios se convertirán en un aliado porque será el GPS de cómo anda la sociedad y las cosas que ellos quisieran aportar.

Me la juego por decir que si hoy se publicaran -en Slides, videos e historias escritas- más historias de vida con muchísimas experiencias positivas (como las que deja Ulises Naranjo en Mdzol) que noticias huecas del espectáculo y policiales, los jóvenes estarían más cerca de los medios.

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