lunes, 12 de septiembre de 2011

Cómo la extrema curiosidad puede confundir y desviar la verdad

Anoche, antes de dormir, puse 70.20.11, el programa de Chiche Gelblum, periodista a quien sigo todos los días, desde Mendoza, con Hola Chiche en Mitre. Y trató el tema de los travestis en la ciudad de Buenos Aires. Su estilo hipercurioso lo llevó a titularlo los argentinos prefieren más a los travestis que a las mujeres. El informe logró sacar testimonios de muchachos que gastan hasta 1.500 pesos al mes por tener sexo dos veces a la semana con travestis, quienes reconocieron en el mismo informe que ellos son más activos que pasivos.

Una sexóloga explicó que el travesti logra que el hombre común experimente lo prohibido y el informe rondó en ejemplificar esa afirmación.

Pero faltó lo más importante: reconocer que se trata de un trastorno sexual, el que un tipo -que se reconoce como hombre "activo"- tenga sexo dos veces a la semana con un hombre vestido de mujer, que también admite ser activo. ¿Cómo se lo vas a explicar ésto a un pibe de 11 años?

Hay que ser más amplios con la psicología e informar todos los puntos de vistas sobre este tema. Pero sobre todo, mostrar en estos informes -bien realizados, por cierto- el punto de vista médico, psicológico y hasta espiritual, que analice íntegramente al hombre -y no solamente desde los instintos sexuales-, para que nos lleve al sentido común, y por sobre todo, a la verdad. Porque, como si dice Chiche, los argentinos prefieren a los travestis más que a las mujeres, es porque algo anda mal, ya que la misma naturaleza -que hoy todo el mundo defiende desde la ecología- es el hilo conductor de todo ésto. Porque si no lo fuera así, mañana podríamos decir que los argentinos prefieren tener sexo con los menores y las menores de edad, y así dejar a los violadores en la calle, porque al fin y al cabo, en la cárcel los estamos reprimiendo.

El periodismo jamás puede ser un solo punto de vista, pero eso prevalece hoy. Y la curiosidad le da vida al periodismo: entonces más vida le dará la curiosidad íntegra, es decir, la curiosidad de mostrar la realidad desde todos los puntos de vista, incluidos en este caso, el espiritual y psicológico.

No es nada difícil: al final le estoy pidiendo a Chiche que sea más Chiche, es decir, más curioso.

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