jueves, 1 de septiembre de 2011

El exceso de ideología desacredita la verdad en el periodismo

El libro Conocer nuestro tiempo, de la docente y escritora mendocina María Esther Perea de Martínez, revisa la base de los conceptos que han sido redefinidos en los últimos años por el relativismo. Entre ellos aparece la palabra que hace a la razón de ser del periodismo: la verdad. Concretamente ¿qué es la verdad?

Imagen: simplementejohana.blogspot.com
Así como las leyes de la naturaleza son inmutables, las verdades esenciales tampoco los son, porque la verdad nunca se opone a la misma naturaleza, sostiene la autora. Lo que sigue prácticamente define a la tarea del periodista:

El texto escrito por
María Esther Perea
de Martínez fue
publicado por la
Editorial Gladius
“La inteligencia puede percibir la verdad y descubrir el contenido de lo que observa, como también su finalidad y la relación con los demás seres. El derecho natural se basa en lo verdadero e inmutable y por esta razón, la verdad también está indisolublemente unida a la justicia”.

Los gobiernos autoritarios se quejan de los “medios monopólicos” cuando advierten que la verdad revelada aparece indisolublemente unida a la justicia. A la vez, la ideología –herramienta de trabajo de muchos periodistas- manipula la inteligencia para que ésta -en vez de percibir una parte de la verdad para que pueda ser comprendida finalmente desde todas las ideologías y puntos de vistas-, directamente deje de captar la verdad y eso lo lleve a que jamás descubra el contenido de lo que observa, como también su finalidad y la relación con los demás seres. A ver, vamos por partes:

El blog Generación Y, de la cubana
Yoani Sánchez
 Por un lado, los gobiernos que caen en el facilismo de atacar a los medios por cualquier cosa que moleste. Pasa en Argentina, pasa en Venezuela y Ecuador y desde hace muchísimos años ocurre en Cuba y China, donde el periodismo renunció a la verdad y dejó esa misión a los blogueros perseguidos por los Castro, como Yoani Sánchez y otros.

Por otro lado, el exceso de comunicadores con exceso de ideologías lleva el desinterés hacia la verdad objetiva –concretamente, a que nadie de ellos se caliente en buscar la verdad, como la gente. Como dice la autora, en la actualidad “cada uno tiene su verdad y no existe la verdad como realidad objetiva. En ese clima es lógico que el egoísmo anteponga su “yo” al “otro” con funestas consecuencias en el plano individual y colectivo”.

En varios medios donde trabajé muchas veces me sentí mal por ser hijo de militar y católico por los ataques personales que recibí por ello, pero sobre todo, por la ignorancia y el nivel de prejuicio que advertí en estos acusadores, generados por los prejuicios de sus ideologías.

Imagen: periodistas-es.org
Desde el punto de vista práctico, el mal trago sufrido por los medios mendocinos por lo mal que informaron el caso del padre Luis Sabarre demuestra cómo el prejuicio –que es la primera imagen de la verdad/realidad hecha desde una mente estructurada o cargada de ideología- aniquiló la capacidad de “descubrir la verdad que se observa”.  Sucedió antes con el ocultamiento planificado de la prensa de los crímenes cometidos por los subversivos de los 70 –ya he contado en este blog cómo una vez no me permitieron publicar sobre esto cuando trabajé en Los Andes- y sigue sucediendo en asuntos que rozan la ignorancia –como el análisis de una sexóloga sobre los métodos naturales que hizo ayer por la mañana un programa en Mdz Radio, a quien indirectamente los descalificó y omitió verdades tales como que es el único método que permite que no sólo la mujer, sino que también el hombre entienda los ciclos de la mujer y se involucre con ella en los mismos- y la desinformación intencionada, como me pasó en el Uno, cuando me obligaron a sacar de un blog que yo tenía el sitio Aborto: Holocausto Underground, y también cuando bocharon para el papel una nota que había hecho sobre matrimonio gay -muy leída en Internet-, no sólo con los argumentos a favor del mismo, sino también con los argumentos en contra, a pocos días de que me despidieran de allí sin causa.

“La verdad objetiva es la que existe fuera de mi; la verdad subjetiva es la que me forjo en mi interior (la que a mi me parece que es la verdad)”, sostiene la autora. “La apreciación subjetiva siente el peso de los intereses egoístas, debilidades, vicios y en estos días, por una suerte de consenso que puede ser manipulado en más de una oportunidad por ocultos y poderosos intereses”.

El blog Aborto, Holocausto
Underground
 “Aceptar la verdad objetiva suele ser comprometedor” (sin dudas, a mi me costó un trabajo y lo mismo le habrá pasado a muchos periodistas). Pero si no existen verdades objetivas, nada es razonable. Si bien se debe respetar el pluralismo de opiniones, no existe el pluralismo de verdades”.

La autora cierra su planteo justificando por qué la ideología también pone en crisis al periodismo por hacer tambalear la verdad. “En muchas circunstancias, el hombre engañado por falsas apariencias o influenciado por los medios termina por no apreciar la verdad y entonces su encuentro con ella se torna imposible”. 

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