sábado, 19 de noviembre de 2011

Una buena explicación de los recortes de los subsidios y de la desigualdad social

La nota publicada ayer por el
editor general de Clarín
Ayer por primera vez no tenía la llave para entrar al departamento. Como todo viernes a la tarde, en el momento que más querés estar en casa para desenchufarte de la semana tuve que ir a dar una vuelta con los nueve pesos que tenía en el bolsillo. Pasé un rato por Jesuita -siempre viene bien parar la bola y revisar la salud del alma- y luego pasé por el café Latte. Vi el menú y lo más barato, el café chico, salía nueve pesos. Me gusta ese café de Colón llegando a Mitre porque hay diarios de Mendoza y de Buenos Aires. Elegí Clarín. El artículo Es gato aunque lo disfracen de liebre, del editor Ricardo Roa, si bien da pie para que la prensa indignada de 6,7,8 le encuentra la quinta pata al gato para dejar bien parado al mundo K, explica muy bien algo que todos estamos olfateando: el recorte de subsidios nos va a terminar afectando a los de la clase media, con sueldos fijos, empobrecidos cada mes por la inflación, y sin posibilidad de que nos suban el sueldo en un 150% para, por lo menos, poder seguir pagando los impuestos.

De Vido y Boudou pretenden que se les crea que sólo los ricos perderán las subvenciones y, por lo tanto, se trata de acciones progresistas. En realidad, salvo los de más bajos ingresos, al resto le caerán subas de más de 150% . Y así sea una medida necesaria es un ajuste fortísimo. Y un ajuste fiscalista dictado por el deterioro de las cuentas públicas.

Monte Comán, ubicado a 50 km al
sur de San Rafael, fue uno de los
600 pueblos argentinos que
quedaron sin vida tras la época
de las privatizaciones de Menm 
Y también un dato que me hizo acordar a los noventa, cuando muchos argentinos apoyaron las privatizaciones que hizo Menem por las fuertes pérdidas de las empresas estatales, manejadas por la ineficacia y la impunidad monetaria de la burocracia gubernamental. Entre otros pasaron al ámbito privado Somisa, YPF, Gas del Estado (tenía un  pasivo de 2.660 millones de dólares, del cual los nuevos dueños sólo se quedaron con 947 millones), Entel (el Estado absorbió deudas por 1.760 millones; Telefónica de España, 202 millones y Telecom, 178 millones ) y Aerolíneas Argentinas (con mil millones de dólares de deuda). El Ministerio de Economía de la Nación informó en ese entonces que los inversores (67% fueron extranjeros, en su mayoría de EE. UU., España y Chile) prefirieron "comprar empresas libres de pasivos y, por otro, gran parte de las deudas de las empresas públicas (especialmente la deuda con organismos internacionales) estaba garantizada por el Estado, y/o entraba dentro de la refinanciación llevada a cabo mediante el Plan Financiero de 1992". Dicho con otras palabras, si el Estado no se comía las deudas no se podía privatizar, aunque después algunas de ellas, como Telefónica, empezaron a ganar miles de millones de dólares. Por ejemplo, en el caso de YPF, antes de que Menem lo privatizó tenía un pasivo de 11.300 millones de dólares, de los cuales los adjudicatarios se quedaron con sólo 2.800 millones. Mientras que Ferrocarriles Argentinos directamente dejó de funcionar, por los millones de dólares que perdía por día, y dejó sin vida a pueblos como Montecomán, entre otros .

Lo que van a leer ahora es un excelente argumento para que los neoliberales vuelvan a justificar que el Estado (y en este caso, la Cámpora de Máximo K) no sirve para manejar empresas estateles:

A tres años y medio de reestatizada, Aerolíneas tiene 1.500 empleados más, pilotos que no tienen aviones para volar y aviones que no vuelan por falta de pilotos. Pierde más de US$ 2 millones por día y su presidente, Recalde, dice que “es rentable” . Que la culpa es de las cenizas del sur y el aumento de los combustibles. En 2010 no hubo cenizas y el rojo fue de US$ 575 millones . Y la nafta costó lo mismo para otras compañías que ganaron dinero. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.


En síntesis, el ajuste -en este caso, recorte de subsidios- también es para seguir alimentando las empresas públicas de empleados llegados vía comité peronista de los departamentos, más que de los mejores que salen de las universidades, entre otros. El ex candidato a gobernador por el PD, Luis Rosales, en su plataforma propuso que los empleados públicos -al igual que en la Justicia- llegaran por concurso, es decir, que se elija al mejor y no al más acomodado, como siempre lo fue.

Así está ahora Argentina
En este momento de ajustes, las cifras de la Iglesia respecto a pobreza y desigualdad duplican a lo que dice el Indec, pese a que uno ve actividad económica, los playas de estacionamiento de los shoppings llenos y los restaurantes con las mesas ocupadas también de lunes a jueves, lo cual nos puede parecer engañoso. Pero la realidad está acá y basta con consultarle a cualquier trabajadora social:



No hay comentarios:

Publicar un comentario