martes, 21 de febrero de 2012

El mensaje de fondo de estos comentarios





¿En el fondo qué quieren decir los lectores que comentaron esta nota?

Que el cine argentino, la televisión argentina, los colegios secundarios y universidades, y -sobre todo, el periodismo- comuniquen y realmente construyan un relato completo de todo lo que pasó en la década del 70, en especial desde el inicio de esa década hasta el golpe militar del 76. Ni más ni menos que eso.

¿Qué sucede? En el caso del periodismo, el comunicar sin amor a la verdad le quita el sentido y el crédito al trabajo que se hace en una Redacción. Amar la verdad es difícil cuando existe un miedo a que por hacerlo recibas una carátula ideológica que te condene. Pues aquí está el error: no se trata de estar a favor o en contra de algo, se trata nada más que de contar lo que pasó y listo. En los 70 ocurrió una historia hasta el 76 y otra historia después del 76. No sirve contar a medias la primera parte para que se justifique la segunda parte porque el sol nunca se podrá ocultar con una mano (como lo demuestran los comentarios de este artículo y de otros sobre temas afines). Así de simple. No entiendo por qué aún sigue prevaleciendo esta idea en los referentes culturales, políticos y mediáticos de Argentina.

La ideología es un medio, no un fin. Es un punto de vista, no es el relato completo de lo que pasó.  Y el exceso de ideología descredita la verdad en el periodismo.

No hay que olvidar que en el periodismo digital, los lectores saben más que los emisores (es una premisa que siempre hay que tenerla en cuenta) y que también, en el fondo, los lectores también aman la verdad por lo que desean que los periodistas amemos la verdad, aunque duela.


Para aclarar mi opinión sobre este tema, yo no estoy a favor de ninguno de los dos grandes bandos. Nadie puede estar a favor de personas que cometieron monstruosidades, por un lado desde secuestrar a un militar, tenerlo encerrado durante más de un año en un cubículo de apenas un metro y medio cuadrado y dejarlo morir en una tortura lenta, y por otro lado, desde secuestrar y hacer desaparecer a personas arrojándolos desde un avión al Río de la Plata. Sólo estoy a favor de que se relate la historia en forma completa, porque soy periodista, amo la verdad y porque intuyo que los argentinos nos estamos haciendo un gran daño contando esta historia a medias, que nuestros lectores nos los hacen recordar con sus comentarios cuando pueden.

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