viernes, 2 de marzo de 2012

"Los docentes trabajan cuatro horas al día y tienen tres meses de vacaciones"

Lo dijo ayer Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, en el Congreso Nacional, en la apertura de sesiones legislativas.

Soy docente y doy cuatro horas de clase al día (que no es lo mismo que trabajar cuatro horas). Pero te cuento cómo:

Imagen: Mdzol.com
Los martes doy dos horas en Lavalle y otras dos en Jocolí, Lavalle. Ir a Lavalle (30 kilómetros de Mendoza) en auto lleva de 30 a 40 minutos, por el mal estado de la ruta 40, que no es doble vía, también por el alto tráfico de camiones en ese camino -que une Mendoza con San Juan- y por todo el tiempo que lleva salir de la ciudad de Mendoza. A eso le tenemos que sumar otros 40 minutos de vuelta. Tenemos dos horas de clase más 80 minutos. Y faltó agregarle 30 pesos de combustible para el coche. Ir en colectivo implica pagar 20 pesos de boleto más merienda y unas tres horas en total, ida y vuelta. En síntesis, el tiempo dedicado a las horas de clase prácticamente se duplica y el trabajo sale más caro porque hay que pagar colectivo o nafta (en Córdoba, ahora, los docentes tienen transporte gratis. En Mendoza no es así).

Respecto de Jocolí, donde doy las otras dos horas de clase, son cinco horas en total si vas en colectivo (dos horas y media cada viaje, respectivamente, sin contar el tiempo de espera en la parada del colectivo). En automóvil son 100 minutos, es decir, 50 minutos de ida más 50 minutos de vuelta, y un mínimo de 40 pesos en combustible. El 80% de zona que percibo por trabajar allí es insuficiente.

El diario de izquierda Página 12 no destacó como título
la burrada emitida por Cristina en el discurso de ayer
Si esas cuatro horas vienen de corrido el total de kilómetros recorridos más el tiempo empleado termina siendo de ocho horas, empezando la jornada en Lavalle y luego conectando directamente con Jocolí, como lo es en mi caso, con unos 45 pesos de gastos en nafta.

Por último aclaro que trabajé todo diciembre y todo febrero. No fueron tres meses de vacaciones, sino que uno solo.

Y falta agregar el tiempo que le dedico en casa a preparar cada clase más la plata que gasto en fotocopias para los alumnos, ya que la escuela eso no lo paga.

Por último, cuando me toca dar clases en Rodeo de la Cruz son 50 minutos de colectivo de ida, otros 50 minutos de vuelta, más el módulo de clase.

La presidenta mintió. En el colegio Nadino, donde hice la primaria, había un cuadro de San Leonardo Murialdo y abajo, esta frase: "Hacer y callar".

Crítica constructiva: Cristina tiene dos opciones: la primera, seguir mintiendo y la segunda, "hacer y callar", porque de esas tres horas y cuarto que le dedicó al discurso podría haberse informado durante tres horas y sólo los quince minutos restantes para hablar. Hubiera sido más efectivo para su trabajo. Tres horas para "amar la verdad y la realidad" (que es informarse bien) y quince minutos -o un poquito más- para comunicarla. .

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