martes, 3 de abril de 2012

E.L. Duhalde: Un ejemplo de lo difícil que es informar cuando la realidad no fue construida completamente

Hoy se conoció la muerte de Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de Argentina. Todos los medios, como corresponde, dieron la noticia, pero sorpresivamente La Nación Line decidió no publicar comentarios adentro de la nota "por la sensibilidad del tema" (sí se puede hacer vía Facebook). En cambio, Clarín Digital sí lo hizo pero en la tarde de hoy los sacó.

Si un tema es sensible es porque el tema es muy difícil o el tema no cierra. Si no cierra es porque no fue bien informado, o mejor dicho, informado en forma íntegra, que paradójicamente no es el caso del periódico de la calle Bouchard. En este sentido, los comentarios que publicó Clarín Digital cuando dio a conocer la noticia en cierto modo justifica la decisión de La Nación de no publicarlos, algo que luego el periódico de Magnetto hizo por la tarde:



Imágenes: Clarín Digital, minutos después de que difundió la
noticia del deceso del secretario de Derechos Humanos.

En realidad, como ven, el problema de fondo está en que los medios no difundieron la biografía completa del funcionario fallecido. Concretamente, tanto La Nación como Clarín afirman que el funcionario fallecido fue "socio del ex diputado Rodolfo Ortega Peña, asesinado por la Triple A en 1974".  Y hasta allí llegamos. Pero lo que ambos medios ocultaron -y que posiblemente causaron la desidia en gran parte de sus lectores- fue que Ortega Peña y Duhalde defendieron a los militantes de la guerrilla de izquierda ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) que secuestraron y asesinaron en abril de 1972 a Oberdan Sallustro, gerente en ese entonces de la Fiat en Argentina. Curiosamente, Wikipedia afirma -en la biografía de Duhalde-  que Sallustro fue secuestrado pero no asesinado por el ERP. Concretamente, la herida que no cierra en muchos es que un reconocido defensor de los Derechos Humanos haya defendido en sus momentos a los asesinos del presidente de la Fiat.

Imagen: Clarin.com
Tampoco indica la biografía publicada en los medios que Eduardo Luis Duhalde fue acusado por la viuda del teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos -asesinado por el movimiento Todos por la Patria- como responsable junto al también fallecido guerrillero de izquierda, Enrique Gorriarán Merlo, como responsables del ataque a los cuarteles militares de La Tablada el 23 de enero de 1989 y que mató a once policías y personal del Ejército y también a 28 civiles. No se trató de una denuncia disparatada: el mismo Gorriarán Merlo lo confirmó en su libro Memorias, al afirmar que Duhalde  fue uno de los “compañeros" que estuvieron, en 1986, en Managua, a fin de dar forma a lo que sería después el Movimiento Todos por la Patria, organización terrorista que bajo la conducción del propio Gorriarán Merlo, organizó el ataque a La Tablada. “Todos los miembros del PRT eran combatientes del ERP y podían participar e incluso dirigir actividades militares", escribió Gorriarán. Pero bueno, si bien no hay afirmación directa se entiende que por allí estuvo.

Facebook La Nacion Line
En un documento que el doctor Abel Fleitas de Rozas hizo llegar al ministro de Justicia expresa que en la edición 27 de la revista que dirigió junto a Ortega Peña, califica de "ajusticiamiento" el asesinato del general Juan Carlos Sánchez, sin importarle nada la muerte de la florista Cucco de Ayala a la que asesinaron junto con la víctima que constituía su objetivo principal de ese atentado guerrillero.

Tampoco mencionan las notas de La Nación y Clarín que Duhalde dirigió en los 70 la revista Militancia Peronista para Liberación -con 38 ejemplares que se pueden bajar de Internet- En la edición del 20 de diciembre de 1973, la dirección de la revista incitó a la violencia armada al sostener que “sólo la guerra del pueblo salvará al pueblo”.

Imagen: espacio de comentarios
de la nota publicada en Diario Uno
El objetivo no es condenar o alabar al personaje. De hecho que mi intención es hablar de periodismo, tomando como ejemplo el caso Eduardo Luis Duhalde. En este sentido el objetivo es uno solo: contar lo que sucedió. La idea no es hacer un juicio de valor de alguien que falleció, porque esa persona hoy no puede contraargumentar, pero sí me parece saludable para el periodismo que directamente se diga toda la verdad a la hora de hacer una biografía y que luego cada medio decida difundir o no los comentarios que viertan los lectores. Lo mismo digo para todas las noticias referidas a la década del 70. Los seres humanos tenemos puntos claros y puntos oscuros. De nada sirve, a la hora de hacer una biografía -como también de contar una etapa de la historia- tapar la luz con una mano, porque al fin y al cabo se destaca más lo oscuro que lo claro que se intentó comunicar. 


Imagen: Facebook de La Nación Line
Por culpa de habernos acostumbrado a reconstruir la historia de los setenta desde una sola óptica -que no es el caso de La Nación, pero sí de gran parte de los medios argentinos- el problema de fondo es que la verdad histórica nos queda grande, al punto que no tenemos una estrategia para decir simplemente lo que pasó.


También se me ocurre decir -por la experiencia de haber hecho este trabajo- que los medios publicaron una biografía llegada vía agencia de noticias (en el caso de Clarín fue Telam, la agencia de noticias K). En este caso, al tratarse de una figura de este tipo, lo mejor hubiera sido informar en un párrafo el deceso y lo básico de la pirámide invertida y en una posterior actualización una biografía más completa. Es un detalle que cuando yo trabajaba en los diarios ni lo advertía. Y ahora, como lector, me doy cuenta de que es algo más que un pequeño detalle.

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