miércoles, 18 de julio de 2012

Mirá algo inédito en la TV argentina: un capítulo de una ficción que ayuda a salvar matrimonios

Es noticia (lo digo en serio y si no lo es quizás, porque jamás nos dimos cuenta del mensaje que deja la ficción y el espectáculo en temas de familia).

Salvo en la tira Trátame bien, que hace dos año ganó el Martín Fierro de Oro, las series de TV de Buenos Aires no suelen mostrar algo común y habitual: un matrimonio que persista y no se divorcie. Por ejemplo, las tiras de Sebastián Ortega, desde Los Roldán en adelante, por ejemplo, no aparece ninguna familia tipo que conviva bien. Predomina las historias de amantes y de decepción por la familia. En El Elegido, de Pablo Echarri, al menos había una familia que se mantenía unida-la del papá y mamá del protagonista-. Pero en los últimos años no recuerdo ningún caso en que aparezca lo más normal y común que vemos a diario: papá, mamá, la abuela y los chicos sonriendo, peleándola como tiene que ser, pero en familia.

En general, la ficción en la TV argentina muestra a familias desunidas. Eso es cierto. Es difícil escribir un guión en base a cosas que funcionan bien porque escasean los conflictos. Pero eso es un error. Los conflictos siempre existen, nada más que en un caso se solucionan y en otro caso, no. Es más fácil hacer un guión de una familia que no soluciona sus problemas que un guión con el ingenio de llegar a fondo y tratar de solucionar los problemas: eso fue lo que mostró la semana última la tira que protagoniza Diego Peretti y debería llamar la atención de todos los guionistas del país, para que aprendan cómo lograr resolver un conflicto con tensión y a la vez profundidad, con un resultado final que llegue a la esencia del problema y no a la solución más fácil, como habitualmente nos muestra la TV.

La semana pasada sentí alegría y esperanza al ver el capítulo 44 de En Terapia, (Canal 7 de Buenos Aires). Allí, un matrimonio en crisis terminal -representados por Leonardo Sbaraglia y Dolorez Fonzi, con los nombres de Martín y Ana- , fueron al consultorio del terapeuta Peretti por un caso de infidelidad y con la decisión de separarse. Con un guión muy inteligente, el terapeuta fue conduciendo las situación al fondo del problema: la autoestima de los dos. El mensaje final es que a pesar de la pelea, cada uno se necesita, pero primero hay que reconstruir la autoestima.

Realmente, si podemos llamarlo así, un mensaje sorprendente para lo que es la TV argentina. Pero más que el mensaje es el triunfo de un guión muy bien trabajado y conectado con la realidad. ¿Y de qué le sirve ésto al periodismo digital? Mucho, para enriquecerlo: ¿qué pasa si al entrevistar a los padres de alguien acusado de homicidio empezamos a recorrer con detalles la relación entre ellos?  Seguramente allí encontraremos muchas respuestas claves de por qué existe la inseguridad.

Hoy la familia no está instalado como tema en la prensa. Es hora de hacerlo. Hace un tiempo les comenté la idea de que por las noches, para ganar lectores, los diarios digitales podrían contratar a un psicólogo que responda, mediante webcam, a consultas de matrimonios o parejas de novios en crisis.

Aquí les dejo el capítulo completo para que lo vean:

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