miércoles, 4 de julio de 2012

ONG afirma que la Virgen María puede generar violencia en la conciencia de los mendocinos

Más de 250 mil mendocinos -entre ellos, yo- sintieron emoción, alegría, paz, gozo y agradecimiento a aquel 7 de abril de 1987 cuando el papa Juan Pablo II -en la intersección de los accesos Sur y Este de Mendoza- pronunció "La paz es posible con Cristo" y "Cristo es quien pacifica". El antecesor de Benedicto XVI arrancó su pontificado consagrándose a la Virgen María con el lema "todo tuyo" (totus tuus) (en referencia a la Virgen María). Todos los que estuvimos allí quedamos impactados con la paz que transmitió el rostro del ahora beato de la iglesia católica.

En febrero último -según Jornada Online, unos 200 mil mendocinos concurrieron al santuario de la Virgen de Lourdes en el Challao. Y todos los 11 de febrero de cada año es así en Mendoza. Y según Los Andes Online, Cadena 3 y otros medios, más de un millón de personas fueron a la última peregrinación al santuario de la Virgen de Luján, en Buenos Aires, y apoyaron el mensaje de Bergoglio contra el aborto. 

La Virgen María, de la mano de la iglesia católica, ayer fueron y hoy siguen siendo las figuras que más convocan en Argentina, México y muchas naciones del mundo, eso está claro.

El fragmento La Virgen es protectora de las magias de tu tierra "podría resultar violento para las consciencias de las personas".


No fue un acto fallido: así lo dio a entender un miembro de la Asociación Civil 20 de Septiembre -cuyo eslogan es humanismo, librepensamiento y tolerancia con todo el mundo, menos con católicos y musulmanes, ya que se pronuncia contra el dogmatismo, es decir, a favor de la dictadura del relativismo , con motivo al nuevo himno de Mendoza, que no lo criticó por su pobreza poética, como hizo la periodista Patricia Sluktch, sino porque simplemente nombra a la Virgen María.  

En caliente me sale una frase muy usada con mis amigos en la adolescencia: "hay que estar al pedo para decir estas cosas". En frío me sale decir el gran problema de fondo y que echa a perder su eslogan contradictorio de "librepensamiento" por un lado y de fomentar la opresión del pensamiento católico, por otro: la no aceptación de la dimensión espiritual del ser humano. Y la censura que promueven a partir de ese librepensamiento para todos menos para los católicos:

Imagen: Diario Vox Populi
Imagen: Mdzol
Imagen: Los Andes Online
Imagen: Los Andes


En la Edad Antigua prevaleció el sentido espiritual hasta el extremo de violencia; la Edad Media fue teocéntrica: por un lado estaba el espiritualismo intolerante y armado (como la Inquisición) y por otro, la dimensión espiritual basado en el amor a Dios, al prójimo y a los enemigos, como lo vivió San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola y todos los que finalmente quedaron en la historia de la Iglesia. En la Edad Moderna y actual se impuso el antropocentrismo y el mundo empezó a progresar en dos partes: uno acompañando a Dios y el otro negando y persiguiendo a Dios (la izquierda y el ateísmo).

Imagen: Spiritual Research Foundation
El gran problema de hoy y que se refleja mucho en los medios de comunicación -y por eso esta entrada del blog- es que aún no se acepta que además de una dimensión física y psicológica existe una dimensión espiritual y religiosa de la persona humana. Y es tan determinante la dimensión espiritual que se nota en el rostro de las personas: Juan Pablo II reflejó amor, paz y santidad (así coinciden todos). La Virgen María, aún más.

Pensaba intentar explicarme por qué la Virgen María a alguien le puede generar violencia. Prefiero no profundizar en algo que es inexplicable y absurdo en sí. Sólo se me viene a la cabeza los momentos en mi vida en que no estuve bien conmigo mismo y que se reflejaba en no apreciar las cosas positivas de la vida, concretamente en ver bronca donde hay amor. Y ahí creo que está la respuesta: el problema no es la Virgen,  sino qué hay en la conciencia detrás de los ojos de quién la observa.

"El amor a la libertad, porque todo aquello que la impide sojuzga también la auténtica paz de las personas, de las instituciones y de la sociedad entera".

Imagen: Mdzol.com

"La sujeción forzada de unos grupos sociales por otros es inaceptable, y contradice la noción del verdadero orden y de auténtica concordia. Situaciones de esta índole, bien sea en el interior de una nación o en el mismo campo internacional, podrían dar la apariencia de un cierto sosiego exterior, pero pronto se manifestarían como causas de ulteriores represiones y de creciente violencia", expresó aquella vez Juan Pablo II en Mendoza. Él, en Polonia, fue perseguido por los nazis y por la extrema izquierda y atea: ya sabía que se vendrían tiempos de intolerancia hacia el catolicismo en esta parte del mundo.

Ayer, en la biblioteca de la escuela de Jocolí (Lavalle) donde trabajo, la cruz que está frente a la computadora fue tapada por una bandera multicolor del orgullo gay. ¿Qué hice? ¿Retiré la bandera? No, puse la cruz y la bandera juntas, que se vean juntas. Compartir en vez de competir es la consigna. ¿Pueden estar juntos? Por supuesto que sí. Como también pueden estar juntos en el himno de Mendoza la Virgen María y el pensamiento de la 20 de Septiembre. Se puede compartir, en lugar de competir, insisto.

Pero lo más triste es que María genere violencia en alguien. Sin dudas que andamos muy mal. Un agnóstico, ateo, protestante u otro no me genera violencia porque sé que está Jesús en medio, siempre. Si alguien distinto a vos te genera violencia es porque realmente -y lo digo con toda sinceridad- no entendimos un huevo lo que es democracia, librepensamiento, humanismo (con Dios), tolerancia y vivir en sociedad.

Y hablando de los destinatarios de este blog está bueno también aclarar que la dimensión física, psíquica y espiritual-religiosa también existe en el periodista. La respuesta final queda en la voz de Juan Pablo II, dirigida aquel 7 de abril de 1987 cuando más de 250 mil mendocinos fueron convocados por María y por el pontífice:

"No os extrañe, por consiguiente, que el Papa insista en que cada uno debe esforzarse por vencer en sí mismo los propios defectos, en luchar contra el egoísmo, superar las antipatías, no crear abismos de separación con los demás y evitar las polémicas agresivas. No olvidéis, amados hermanos, que la calidad de los frutos depende de lo que personalmente hayamos sembrado".

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