miércoles, 15 de agosto de 2012

Perder trabajo, robar trabajo y robar porque trabajás (un Apunte de ayer)

El domingo a la tarde se metieron a mi Gmail y mandaron un mail a todos mis contactos diciendo que estoy sin un mango y fundido. Llegó hasta editores, directores de diarios y agencias de noticias. Pese a ser un correo que revelaba intenciones de robar plata a mis contactos muchos me contestaron creyendo que era verdad: mi respuesta fue "si yo lo hubiera escrito sería una suerte de continuación de Viernes 3 AM, de Charly". Finalmente di con el correo y lugar de donde robaron mi cuenta:




Pasé dos días recomponiendo Gmail y a decenas de correos. Preocupación por no tener plata. Es lógico: hubiera preferido que ese spammer se metiera a mi cuenta para decirle a todos mis contactos que este mes, el impuesto a las ganancias nos robó 800 pesos. Nos robó 800 pesos. Si el spammer quería sacar datos económicos de mis contactos probablemente habría cosechado más información útil porque muchas de las respuestas recibidas habrían sido “a mi me sacaron 500 pesos”, “a mi, 1.500 pesos”, “ a mi, más del aumento que cobré hace dos meses” y así otros casos.

Todo sea por robar, por robarte por tu trabajo, como Movistar te roba el tiempo cuando tras una recarga te llegan ocho mensajes diciendo “Tenés 1.400 puntos más enviá un mensaje y hoy gánate un Sandero…” y las re mil, diría el plateísta de la Lepra tras replicarle al delantero que a dos metros del arco convirtió un drop, en vez de un gol.

Por primera vez conocí a un ñoqui (imagen Mdzol)
¿Cuál fue la gran novedad? Sí señoras y señores: conocí a un ñoqui. A una de esas personas que se rascan, que no hacen nada y que el Estado provincial le regala un sueldo mensual que alcanza los 15 mil pesos. Fue raro. Me cayó bien la persona. Pero claro, cuando le pregunté a qué se dedicaba empezó a tropezar como una vieja bicicleta Aurorita en una bajada del cerro Arco. Después pregunté más y encontré el dato. Y sí, se parecía al hombre del sur de Córdoba que se metió a mi cuenta de Gmail porque además de rascarse noté que su sola presencia estaba generando un malestar en el ambiente laboral. En vez de sumar, dividir y restar.

Llega la noche y suena el celular. “Hola Mario, te llamo porque recibí un mensaje tuyo pidiendo plata…” (otra vez, otra vez, otra vez). Era mi amigo Rubén. Tipo muy luchador. Luego de escuchar mi explicación sobre el robo de la contraseña de mi Gmail y todo eso, me lanzó lo siguiente: “estoy sin trabajo”. No quería terminar el día así. Padre de dos hijos. Matrimonio ejemplar. Pero bueno, hay recesión y Yacopini empezó a echar gente. Seguramente no le cierran las cuentas. Y le tocó a él. Se me ocurrió decirle que haga el curso para ser preceptor, ya que en las escuelas hace falta preceptores y él es un tipo ideal para manejar grupos de personas. Pero cuando perdés un trabajo también perdés la obra social. Termina siendo un robo. Así lo sentís cuando pasan los meses y no recuperás esa seguridad social y económica que tenías.

Claro (o Movistar), la escuela, el celador y el preceptor, los sueldos más bajos y el ñoqui, que camina todo el día por la bandeja de la que se sirve su propia comida sin hacer nada y con un salario multiplicado por diez al del preceptor, Rubén, la honestidad, el luchador, ese argentino más parecido al que lloró con el himno tras ganar el oro en Londres que a ese lanza barbaridades intelectuales para justificar que con 6 pesos por día alcanza para desayunar, almorzar, merendar y cenar.

Imagen: EconomiaPersonal.com.ar
Mientras, el mes que viene el impuesto a las ganancias volverá a robarnos 800 pesos y el hacker cordobés intentará robar la cuenta de algún otro argentino que gana produciendo utilidades y no produciendo ñoquis para todo/as.

Además de robar contraseñas, imagen, reputación y trabajo, ¿qué es robar, según el séptimo mandamiento de la Fe católica, cristiana evangélica y judía?

Robar es causar daño al prójimo en sus bienes, no trabajar conforme al deber o trabajar mal (ñoqui, o sea),  no pagar el justo salario a los empleados y obreros,  servirse de la miseria del prójimo o de la escasez pública para acaparar o enriquecerse con injustas subidas de precio (inflación e impuesto a las gananacias),  no cumplir los deberes de propio cargo permitiendo que se perjudique al prójimo o al bien común (ñoqui que resta y divide), prestar dinero u otra cosa exigiendo un interés excesivo, engañar al prójimo en el comercio con pesos, medidas o monedas falsas, o con mercancías malogradas o averiadas, retener bienes ajenos contra la voluntad de sus dueños (hacker), sobornar o exigir coimas y colaborar en cualquier robo o injusticia contra los bienes ajenos (fuente Aci prensa).

Igual, la sensación que me queda es que jamás alguien te puede robar todo, porque queda el alma. Y lo que sembraste con esfuerzo y amor termina cosechando amor. Eso es imposible de robar

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