viernes, 14 de septiembre de 2012

El cacerolazo demostró el fracaso de los medios de comunicación como factor de poder

Y ahí está la cosa: cuando se sustituye la misión de informar con sinceridad y con todos los puntos de vista por informar según la ideología, el relativismo y las bajadas de líneas ocurre que la sociedad toma distancia. Anoche, Internet convocó de decenas de miles en todo el país, desde capitales de provincias hasta municipios, para el cacerolazo más importante ocurrido desde 2002. Los medios, sabiendo que iba a pasar, probaron con no anticipar el hecho y acertaron este pronóstico: ya no son factores de poder (o lo seguirán siendo los medios que sólo procuren llegar a la verdad).

El que mejor lo explica hoy es Reynaldo Sietecase, en su blog:

Hace cuatro o cinco años que el periodismo en Argentina tiró por la borda los parámetros de rigor y precisión que deben acompañar a una noticia a la basura. En medio de la pelea entre el gobierno y el grupo Clarín dejó de ser importante que un hecho sea cierto. Lo relevante para una trinchera o la otra es que ese hecho, mejor dicho, su versión noticiable, afecte al “enemigo”.

Pregunta: ¿qué factor de poder nos queda?

Sólo dos, uno simbólico y otro basado en los hechos:

El primero es la verdad. El segundo, la misma realidad.

La verdad basada en la realidad (y en el sentido común) es lo que hoy más extraña la sociedad del periodismo y es lo que más le reclamó en este cacerolazo.

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