jueves, 20 de septiembre de 2012

Desde El Secreto de sus ojos el cine argentino sumó 10 millones de espectadores más

Desde 2000 hasta 2009 no pasaba de los 33,5 millones de espectadores al año. En la actualidad alcanza los 42 millones, cifra que supera la población total de Argentina.

Proimágenes Colombia, una entidad que promociona el cine cafetero (estoy desayunando, por eso ese adjetivo calificativo), publicó una infografía con estadísticas de las producciones de ese país. Y por supuesto que aparecen datos de Argentina, la nación más similar a Colombia en Latinoamérica en cuanto cantidad de habitantes.

Dos datos para destacar: primero, que Argentina es el país de Sudamérica con más asistencia al cine (índice de asistencia: 0,9 por habitante, contra 0,7 de Chile, 0,5 de Brasil y 0,47 de Colombia) y con más estrenos de producciones locales al año (59 contra 54,7 de Brasil, 13,5 de Chile y 8 de Colombia. Inclusive supera a México, que tiene 31,8 estrenos anuales). Buenos datos, sin dudas.

Imagen: Cine en cifras
Sin embargo, según el informe de Proimágenes Colombia, la contraparte está en que ese índice de asistencia de 0,9 por habitante prácticamente se ha mantenido igual desde 2000 hasta 2009: desde ese año, el cine sumó diez millones de espectadores más. Si buscamos una explicación tenemos que ese año se estrenó El Secreto de sus ojos, el film de Juan José Campanella, protagonizado por Ricardo Darín, que ganó el Oscar a la mejor película extranjera.

Desde 2000 hasta 2009 el cine argentino no tuvo incremento de audiencia, pero sí de producciones, salvo en 2004 que vivió el mejor año, con 44.507.697 espectadores. Memoria del saqueo (Pino Solanas), El abrazo partido (Daniel Burman), La puta y la ballena (Luis Puenzo), La niña santa (Lucrecia Martel), Luna de Avellaneda (Juan José Campanella), Patoruzito (José Luis Massa), Diarios de Motocicleta (Walter Salles), El Perro (Carlos Sorín), Familia Rodante (Pablo Trapero), Deuda (Andrés Schaer), Palermo Hollywood (Eduardo Pinto), No soy vos, sos yo (Juan Taratuto) y El lugar donde estuvo el paraíso (Gerardo Herrero) fueron las películas más recordadas de ese año.




¿El cine argentino podría crecer más?

Nos referimos a la asistencia de público en las salas. Creemos que sí, aunque hoy tiene dos trabas: uno, la inflación, que elevó enormemente el precio de las entradas y dos, la necesidad de abrir el paraguas temático.

Por ejemplo: en los últimos diez años y diría que desde el 83 se han hecho más películas sobre lo ocurrido en la década del 70 que lo sucedido en toda la historia argentina. A nadie todavía se le ocurrió hacer una película como la gente del 25 de mayo de 1810 o del 9 de julio de 1916, o de la guerra del Paraguay, o del fenómeno inmigratorio que generó un crecimiento del país entre 1880 y 1910. Tampoco un film que muestre cómo se logró la Ley Saenz Peña que abrió la democracia, realmente.  Aquí en Mendoza todavía no han hecho un film como la gente sobre el terremoto de 1861 o sobre la fundación de  Mendoza. Tampoco hay películas que narren las historias de los hacedores de la industria argentina o en el oeste argentino, sobre el origen de la vitivinicultura, junto a las primeras bodegas y a todo eso que tanto nos cansamos de ver y escuchar en cada Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia. En 1999, Juan Pablo II canonizó al primer santo argentino, Héctor Valdiviezo Sáez (asesinado por la izquierda revolucionaria de España) y en 2007, Benedicto XVI beatificó a Ceferino Namuncurá: la historia de ambas vidas aún no están retratadas con el nivel que merecen en el cine argentino.

En fin, si la cantidad de  producciones nacionales fueran proporcionalmente en cantidad a los ítems de temas de interés público, la gente iría más al cine porque se trataría de una construcción más amplia de la realidad.

Fuente: Sinca




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