lunes, 1 de octubre de 2012

Cómo sin ética una noticia pierde credibilidad

Lo voy a plantear como un texto argumentativo desde el contraargumento: cómo lo que no es termina mostrando con claridad lo que debería ser. El escenario es una noticia mala para la iglesia católica, que puede ser informado con objetividad o con la intención hacer más mala esa noticia de la que es. El hacer un título para Google y algunos matices dentro del texto informativo es la que termina dando el carácter manipulador que quiebra la ética y entorpece el mensaje en general.

Debido a la falta de periodistas especializados en religión en Mendoza es necesario tomar con pinzas las noticias religiosas, sobre todo si viene de un periódico como diario Uno, que suele pifiar a la hora de publicar sobre curas.

Ahora tenemos un caso para analizarlo desde la ética periodística: ¿comunicar un hecho o comunicar un hecho y a la vez ensuciar a una institución?

Veamos cómo una misma noticia lo publica por un lado los medios del mundo y por otro lado, diario Uno:


Ahora veamos cómo lo publicó diario Uno:

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Acá tenemos lo siguiente:

- La noticia publicada en Univisión, Yucatán y ABC (reproducidos por cable de EFE) informa el hecho, cocretamente, que un sacerdote del Vaticano tiene orden de arresto. Y luego aclara lo que dice el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. No agrega opinión. Es lo que es y la noticia cerrará cuando se compruebe si ese sacerdote es inocente o cuando finalmente termine en una cárcel de su país.

- Uno directamente hizo un título para Google: Genocida + Vaticano. Si ponemos la palabra genocida en los resultados de búsqueda de Google, el único de los primeros resultados de búsqueda que hace referencia con la iglesia católica es la noticia de Uno. Eso es un dato, porque si no te enteraste de nada y querés saber por Google, los criterios de búsqueda te van a llevar a los títulos de Univisión, EFe, ABC y Yucatán. Pero si lo encontraste en Uno desde Google es porque quisiste buscar otra cosa, más parecido a Hitler + Vaticano, que a sacerdote + Vaticano + arrestro + Ruanda.

- El primer párrafo de la nota de Uno dice algo más: que el cura africano "vive cómodamente en el Vaticano". Ese es un dato de más, que si se suma con el anterior ya nos está revelando una intencionalidad ideológica.

- Por último, lo más importante, es que los informes de Univisión, Yucatán y ABC informan con más precisión y datos sobre qué hacía el cura antes de caer en Roma, como también la respuesta del portavoz del Vaticano. No así diario Uno, que prefirió cortar un poco la información del cable (que no lo cita, pero se sabe que es de EFE o ElPais.com) y además recién nombra a Lombardi en el penúltimo párrafo, tras dejar una fuerte huella negativa en la imagen de la iglesia, por lo explicado en el párrafo anterior.

Conclusión: La ética termina revelando la intencionalidad ideológica de una noticia (en este caso, con más evidencia, desde un título que deja rastros en las futuras búsquedas en Google), que a la larga termina siendo una forma de manipulación.

La gran pregunta que me queda fue si Uno simplemente quiso informar algo (como lo hicieron los otros diarios) o realmente buscó algo más. Ese algo más podría ser generar comentarios para que finalmente la nota repercuta más y sea más leída.

Bueno, concretamente, la noticia se publicó el viernes 28 de septiembre. Hoy es lunes 1 de octubre y hasta el momento no produjo ni un comentario (como se ve en la imagen). Tampoco figuró en el listado de las noticias más leídas.

Anteriormente en Apuntes dimos a conocer un caso en un medio digital de Mendoza en que los lectores, con sus comentarios, enderezaron una noticia religiosa construida con falta de objetividad. Es un buen antecedente, porque nos están diciendo que hay que frenar las pasiones anticlericales y volver a las raíces del periodismo a la hora de publicar una nota de este tipo. Y también investigar un poco más este tipo de noticias, antes de pegar un cable, como por ejemplo para saber que el Vaticano no desconoce los errores cometidos en Ruanda: dos años después de la masacre de 1994, que mató a un millón de personas, el entonces papa Juan Pablo II admitió oficialmente que decenas de sacerdotes, religiosos y monjas de las etnias rivales participaron activamente en las matanzas.

"Todos los miembros de la Iglesia que pecaron durante el genocidio deben tener el coraje de hacerle frente a las consecuencias de los actos cometidos contra Dios y la humanidad", afirmó aquella vez.

"La Iglesia como tal no puede ser responsabilizada por las faltas de sus miembros, que han actuado en contra de la ley evangélica por la que serán llamados a dar cuenta de sus acciones".

La gran diferencia que veo entre el título de Uno (que también reprodujo El Mundo de Madrid) y el resto de los medios es que en ambos casos sabemos que dicen la verdad, es decir, que un cura (no sólo un cura, sino que como afirmó Juan Pablo II, decenas) violaron los derechos humanos en Ruanda, pero diario Uno quiso ir más allá, no sumando más información para ganar confianza y credibilidad, sino que sumando matices prejuiciosos que terminaron dejando esa noticia con una sensación de poca confianza y credibilidad.

La ética no es un prejuicio romántico o blandengue, como muchas veces parece. Todo lo periodísticamente acertado y que permite ganar nuevos lectores termina siendo una carta ganadora. La ética, por lo tanto, es una carta ganadora

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