miércoles, 3 de octubre de 2012

Qué mensaje de fondo dicen los lectores sobre la protesta de gendarmes y marinos



Analizar los comentarios de un acontecimiento reflejado en varias noticias no es fácil. Se mezcla todo. Pero brinda ciertas pistas válidas para analizar:

1. Cuando no hay diálogo en un matrimonio, o cuando uno de los cónyugues quiere mandar, o cuando uno decide cortarle el rostro al otro y no hacerlo partícipe de su vida, la relación se quiebra y termina en divorcio.

2. Lo mismo sucede en la relación militares en general con medios de comunicación y Gobierno.

3. Desde 1983 hasta la actualidad el periodismo en general metió a todos los militares en la misma bolsa y los gobiernos le quitaron la categoría salarial y aplicaron una política de olvidarlos (o cortarle el rostro).

4. Ahora estamos ante una protesta salarial extrema, pero lo que sale a la luz de los protagonistas y de los lectores que comentan es un reclamo al Gobierno y para mí también a la prensa por las consecuencias de no haber integrado a la democracia a las Fuerzas Armadas y de Seguridad. ¿En qué consiste ésto? En no tratarlos como institución y personas más, en desvalorizarlos, en desacreditarlos y menospreciarlos por tener la misma profesión de los protagonistas de la dictura del 70. Los comentarios están diciendo todo eso de fondo, aunque no de manera directa. La culpa no es sólo del Gobierno, sino también de los grupos de la cultura y la TV (por ejemplo, el cine argentino y la TV no se han encargado de contar la historia de los muertos por Montoneros, ERP y otros subversivos) y los gobiernos desde el 80 en adelante tampoco los menciona ni recuerda. Faltaba llegar al fondo del problema: la desvalorización y discriminación salarial. Por eso lo que está sucediendo ahora.

5. Lo que reclaman no es más que ser integrados en la democracia, en los derechos humanos, en los derechos salariales (que no gozan por no tener gremio),  en la dignidad como personas. y que militares o hijos de militares puedan ser periodistas de medios grandes o funcionarios públicos sin ser discriminados por su fe católica y rechazo a la izquierda (en esto último me incluyo). Por eso intuyo que la solución final no sólo el aumento salarial, sino que un cambio en el discurso general, que al fin y al cabo es gratis, pero exige desprenderse de prejuicios ideológicos.

Aquí seleccioné unos comentarios. Pueden que coincidan o no conmigo, pero el fondo del asunto es una cuestión de integrar a un argentino discriminado por heridas del pasado que no cerraron.




























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