viernes, 9 de noviembre de 2012

8N: Ayer sentí tristeza

Desde la computadora, leyendo diarios digitales, parecía la previa de un partido de fútbol. Un periodista siempre se apasiona ante acontecimientos mediáticos que convocan a millones de personas. Pero ayer, de repente, esa pasión informativa cayó al piso y quedó hecho trizas.

Estaba en una fundación, en el centro, conociendo cómo ONG de Mendoza asisten a mujeres con embarazos conflictivos y que lograron salvar vidas de bebés que pudieron nacer. Me enteré de que los medios mendocinos aún no difundieron sus labores, en un momento propicio para hacerlo, debido al protocolo del aborto no punible, que promueve el aborto libre y el encubrimiento de los abusadores sexuales. Terminé esa reunión, salí del edificio y estaba en San Martín y Peatonal.

Sentí tristeza. Me identifiqué con los reclamos, con casi todos. Pedían justicia independiente, seguridad y frenar la inflación. Es lo que se necesita para que un país funcione. Hoy a la mañana hicimos un trabajo práctico del 8N en la escuela y un alumno defendió al Gobierno. Y es con quien mejor me llevo. A él también lo vi triste, porque al fin y al cabo lo que en el fondo queremos es estar bien y estar unidos. En un rato me voy a dar clases a una escuela humilde de Lavalle y sé que allí hay muchos que apoyan al Gobierno. Y cuando los miro a los ojos encuentro más unidad que otra cosa. La unidad es un deseo natural del ser humano, porque es una consecuencia del amor. Dar amor y recibir amor es lo que define el sentido de la vida. La división corta el amor y por ende, nubla el sentido de la vida, la razón de ser de una persona.

Les dejo aquí abajo dos videos de cómo lo reflejó ayer la TV y mi única opinión es seguir trabajando por el bien y la unidad, la cuenta pendiente que nos queda a los argentinos para que Argentina sea un país.



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