sábado, 10 de noviembre de 2012

Tres ONG de Mendoza lograron que embarazadas por violación y mujeres con riesgo desistan del aborto

Víctimas del maltrato de género y de la violencia doméstica, las Fundaciones Conín, Accionar y Vitam abordan el fondo de la problemática desde el escenario que muchas veces deriva en un embarazo por violación. Mientras el Senado de Mendoza analiza como única opción el protocolo del aborto no punible, tres profesionales de estas ONG explican por qué el protocolo perjudica a la mujer.


Mientras el Senado de Mendoza debate el protocolo del aborto no punible, que promueve el aborto libre y el encubrimiento de los embarazos causados por abusadores (debido a que la víctima no está obligada a denunciar al violador), tres fundaciones mendocinas están logrando algo que no contempla el protocolo: solucionar el problema de fondo, que es detectar la situación de violencia de género y acompañar en el embarazo a las víctimas de los abusos sexuales.

Vilma Jilek preside la Fundación Accionar, que interviene en las mujeres víctimas de violencia, con un abordaje en lo que respecta a la violencia sexual. “Cada semana aparecen casos nuevos de violencia de género. No conozco el caso de una embarazada por haber sido sólo una vez violada. Los casos de aborto que conozco son de personas que cargan una frustración y un conflicto difícil de superar, como el no poder disfrutar después de una paternidad. El aborto es excluir del sistema a un ser y deja consecuencias de dos a tres generaciones después. Nosotros trabajamos en superar el abandono afectivo de la persona. El protocolo no mide las consecuencias psicológicas de la persona que aborta”. También expresó que hay mujeres que acuden a Accionar para superar el trauma post aborto.

Por su parte, Gabriela Savio de Conín, entidad que también trabaja en la prevención de las situaciones de embarazos de riesgo, sostuvo que cada vez reciben más casos de otras provincias. “Los casos de abuso pueden generar un daño neurológico en personas que viven en un contexto donde los abusos son normales y que puede terminar en embarazos por violación”. En este caso, Conín busca fortalecer el vínculo del hijo con su progenitora y aislar de su familia a la figura del abusador. Con esta acción evita situaciones propicias que pueden derivar en un embarazo por violación.


Sonia Cano, de Vitam, trabajan en el abordaje de la mujer con riesgo social –de todas las clases sociales- y han logrado que el 80% de los casos que les tocó intervenir no terminaran en abortos y por lo tanto, en vidas salvadas.  En este sentido todas coinciden en que el protocolo perjudica a la mujer no sólo porque encubre al presunto abusador, sino también por las consecuencias psicológicas que deja el aborto.

La investigadora Eugenia Ianizzotto afirmó que el nivel de violencia que ha crecido en los últimos años en los colegios secundarios de Mendoza -según un relevo de 1.200 casos hecho por el Conycet- se trasluce en un escenario de abusos físicos y psicológicos, por lo que el protocolo no es una opción superadora porque -al encubrir a los abusadores y al ser el aborto también un acto de violencia contra el cuerpo de la mujer, que deja muchas secuelas psicológicas, según investigaciones recientes a nivel mundial- lo único que se hace es alimentar esta espiral de violencia.

Respecto de los daños psicológicos causados por el aborto, los testimonios que conocen las tres referentes de las ONG confirman las conclusiones de la única investigación seria que se hizo sobre el tema,  Profesionales de la Bowling Green State University, (Ohio, Estados Unidos) estudiaron a 163.831 mujeres que "interrumpieron sus embarazos", junto a otras 713.350 que finalizaron sus embarazos, muchos de ellos considerados "no deseados". Evaluaron el comportamiento del primer grupo durante los meses siguientes de hacerse el aborto, como también la evolución psicológica de quienes fueron mamá en el momento del parto y en los meses que le siguieron. Las conclusiones de este equipo de trabajo, encabezado por la doctora  Priscilla Coleman -quien trabaja desde hace años en el impacto del aborto en la sociedad- fueron muy contundentes: tras un aborto aumenta 155% de riesgo de suicidio en las mujeres que se lo hicieron, 55% al 138% de probabilidades de sufrir problemas mentales, 34% problemas de ansiedad, 37% la depresión, 110% el abuso de alcohol, 220% el consumo de drogas (especialmente la marihuana) y 287% dependencia de drogas.

Imágenes: The Guardian y BigInFinland

Apuntes ofrece el contacto telefónico con las personas entrevistadas en esta nota.

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