martes, 4 de diciembre de 2012

Conocé un caso de censura de comentarios para manipular la opinión pública en un diario mendocino

La prensa digital tiene sus códigos. Uno de ellos, la publicación de comentarios. A mi me tocó hacer ese trabajo cuando arrancó el 2.0 en diario Uno y durante mucho tiempo fui moderador. Excluía solamente los comentarios muy violentos y con excesos de insultos. El resto había que dejarlos. Así se fue formando una comunidad de comentaristas, en el que se destacó el famoso comisario Raúl, más conocido como Bombero Jubilado.

Ayer por la tarde se publicó esta noticia y envié mi comentario, bajo el seudónimo Lopez. Más tarde, una amiga de Frente Joven también mandó su comentario. Ninguno de los dos se publicó. Conociendo el paño puede ser que el editor de últimos momentos o el periodista de la tarde noche esté muy al palo y no haya revisado los comentarios pendientes de esa nota.



Eso fue ayer. Hoy volví a entrar a la nota y encontré sólo un comentario publicado:

Ambas imágenes son de esta nota, tomada a las 16.52 de hoy


Está claro que los comentarios son leídos por el público y en cierto modo en muchos reflejan un consenso a algo, como lo es en este caso. En mi caso, el comentario que puse fue que los mendocinos conocieran la historia de un mendocino que con el protocolo no podrían volver a nacer. Esa nota la publiqué acá el 18/11 y ya fue vista por 580 personas, por lo que se trataba de un comentario que aportaba sin dudas buena información, algo no habitual en este tipo de espacios.

Pregunta: más allá de la falta ética (porque tecnológica no fue), esta idea de censurar dos comentarios  ¿a quién perjudica? ¿al diario que lo emite o al público?

El que termina eligiendo al medio y por ende, a los anunciantes, es el público.

Sería bueno aprender de los medios referentes del país en lo que es periodismo digital y periodismo de calidad, como lo es La Nación Line: allí siempre publican el comentario y es el lector el que decide pedir que lo bochen.

Es la segunda vez que detecto esta manipulación del estado de opinión pública censurando comentarios y obvio, uno siempre termina confiando en los medios grandes, aunque todos los diarios digitales se sientan agradecidos con los clics en visitas únicas.

Sería bueno -y es imposible medirlo- que se invente una aplicación que determine el nivel de confianza que tiene un usuario en el medio que beneficia con su visita única: ese es el trabajo a largo plazo que deberían hacer los diarios digitales, en este contexto de vivir una era en que la noticia (y ahora los comentarios) se construye desde un solo punto de vista.

Hoy la fórmula para ganar lectores no es el marketing, sino que decir la verdad, que es mostrar la realidad. Y por supuesto, me gustaría que a todos los medios les vaya bien, porque el amor y la pasión que le ponen muchos de sus periodistas. Pero a la vez, con la censura y el periodismo de una sola opinión se corre mucho riesgo de perder la pasión y el amor a la profesión, que se apoya, justamente, en amar la verdad.


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