jueves, 28 de febrero de 2013

Cómo el enfoque político manipula el mensaje religioso que deja la Iglesia por los cambios en el Vaticano

Desinformación. El título de la nota de Clarín, al no tener
en cuenta todos los mensajes que dio Benedicto XVI
y sus respectivas encíclicas, termina expresando algo
que no es corroborado por quienes viven dentro de
la iglesia católica. 
Fue hace unos tres o cuatro años, en la Redacción de un diario de Mendoza. El entonces arzobispo Arancibia venía de dar la misa en el Vía Crucis de Carrodilla y los medios lo reflejaban con títulos políticos. Me dirigí al editor general del sitio y le dije: fue un evento religioso, ¿por qué no ponés un título religioso, en lugar del político? Le estaba hablando a un ateo, de esos enfurecidos con la iglesia. Su respuesta fue sencilla y contundente: "lo religioso no interesa". Allí está el problema: lo religioso sí interesa, pero choca contra la visión limitada, fragmentada y política de lo ateo anticlerical y hay noticias que necesitan otra dimensión, es decir, una comprensión particular desde la fe. Y cuando no hay fe (no se practica la fe) no se entiende el acontecimiento desde lo espiritual, pero igual hay que publicar algo. Si ese algo "no interesa" porque es religioso, entonces a buscar lo policial y lo político, porque el misterio que envuelve lo espiritual termina siendo -para el no creyente- un misterio policial ya que lo advierte como una cortina de humo con trasfondo político (ver abajo recuadro A la larga es el Espíritu Santo...)

Objetivo: compararlo con De la Rúa para generar
comentarios negativos
. Al publicar Los Andes este título
infantil y mal intencionado
 que les brindó la agencia Telam
dejó escapar la riqueza espiritual vivida allí. La gran pregunta
que no se hicieron: ¿los lectores esperaban ese título o
uno que reflejara la trascendencia histórica que significó?
Los miles de mendocinos que fueron a hacer el Vía Crucis en el Calvario de Carrodilla, como también los millones de argentinos que han concurrido y siguen concurriendo a la peregrinación de Luján (Buenos Aires) esperan el mensaje religioso, no el mensaje político. El periodista ateo tiene que aceptarlo y entenderlo: los lectores no piensan como él.

Hoy Benedicto deja de ser Papa. Es una noticia religiosa. Se puede analizar una consecuencia política. Pero sigue siendo una noticia religiosa. ¿Cuánto se ha escrito de religioso en este asunto?

Lectura limitada. "Benedicto y la basura de Juan Pablobajo la alfombra" (Mdz)









La lectura política que desfigura a la Iglesia católica

Vittorio Messori es un periodista italiano que trabajó en La Stampa de Turín. Hoy es el periodista y escritor de temas católicos más prestigioso del mundo. Acaba de publicar un artículo en el que denuncia desinformación al intentar los medios interpretar la noticia religiosa con las categorías políticas de derecha—izquierda, conservadores—progresistas, tradicionalistas—modernistas.

Análisis pobre e incompleto. Ver artículo
En muchos medios de comunicación "no existe ninguna conciencia del carácter espiritual del cónclave que elegirá al nuevo Papa", afirma Messori. Y el resultado de esta forma de comunicar "es  la total incomprensión de la vida eclesial, y la idiocia deformante presentada como un brillante y agudo examen".

"En realidad, quien vive dentro la Iglesia —y no por una pertenencia sociológica aburrida, sino por el don vivo y gratuito de la fe— constata la miseria y la impotencia de los esquemas que querrían reducir a perspectivas trivialmente humanas la compleja y rica experiencia religiosa. Es cierto que también el aspecto político es importante en la parte humana de la Iglesia y sus hombres se equivocarían si no lo tuvieran en cuenta. El error es intentar medir con ese metro «otra» realidad como la Iglesia".

La fe vs lo sospechoso

El periodista italiano agrega que "hacen reír los opinadores y pretendidos expertos de todo el mundo que en estas semanas, con un aire de superioridad de quien todo lo sabe, diseñan coordenadas en sus medios de comunicación, denuncian acuerdos e indican estrategias más o menos ocultas entre los electores. El enfoque de artículos y apariciones televisivas similares es pedante y seductor. Parece que quien escribe o habla guiña el ojo para dar a entender que es necesario ser listo y que es él, que conoce lo que ocurre en la trastienda oculta, el que revelará lo que sucede realmente detrás: ¡toda una cuestión de poder y de dinero en lugar de religión!"

Entonces, ¿no se puede opinar de la Iglesia?


Excepción. Esta editorial de La Nación describe un aspecto
humano y a la vez espiritual de Benedicto XVI, lo que
ayuda a entender el tema de fondo de su renuncia como Papa
Alguien que lee esta nota podría preguntárselo. La respuesta es la misma de siempre: el buen periodismo es cuando se cubre los dos puntos de vista en una misma nota porque te asegurás de ser siempre imparcial. Cuando publicás un solo punto de vista, por un lado y luego el enfoque contrario en otra nota corrés el peligro de publicar mucho de una opinión y poco de la otra opinión, como sucedió con el tema aborto y ahora ocurre con el tema Iglesia y Papa.

Y lo más importante: si uno no sabe de economía o tecnología ¿puede de repente ponerse a escribir sobre eso y emitir un juicio crítico? Lo puede hacer pero nadie le va a creer. Así sucede también con las noticias religiosas: hay que ser experto, estar informado, conocer desde adentro y tener buenas fuentes y contactos. Y esto incluye también comprender el acontecimiento desde el mensaje religioso como noticia principal y el análisis político como recuadro o secundario.


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