viernes, 22 de febrero de 2013

Los dos puntos de vista en una noticia vs los dos puntos de vista en noticias separadas

Hace un tiempo escribí La era del periodismo que informa desde un solo punto de vista, el exceso de ideología desacredita la verdad en el periodismo y por qué los medios pueden ganar confianza diciendo la verdad. El contexto informativo presente nos lleva a profundizar el razonamiento común de las tres entradas: tomar la decisión de informar bien para no confundir.

Se supone que el periodismo es eso: informar bien y no confundir. Hoy no lo es así. Y en la prensa digital se da la excusa perfecta para que no lo sea: la inmediatez del último momento.


Hace 11 años, cuando hacía los últimos momentos en Los Andes Online, me sentía satisfecho y orgulloso de informar al instante. Y también me sentía más útil porque veía a periodistas que trabajaban un tema toda la tarde y pasaban un buen rato tomando un café en AM/PM o en el Automóvil Club. Ahora caigo en que los periodistas digitales tenemos que retomar esa cosa de aquellos periodistas tranquilos, analíticos y de café, de pensar la noticia como un contenido íntegro, es decir, completo y bien trabajado. Me refiero concretamente a poner los dos grandes puntos de vista.

La noticia internacional de los últimos días ha sido la renuncia de Benedicto XVI. Más allá de la evidente incompetencia del periodismo local para tratar temas de índole religiosa (porque no se analiza lo religioso) con ética y profesionalidad (aquí lo explico con detalle) existe un importante detalle a tener en cuenta y que sirve de solución de fondo: publicar en una noticia la contraparte del discurso que se está dando y poner un título objetivo, es decir, que no revele opinión. No es creíble decir que todo está bien en el Vaticano. No es creíble decir que todo está mal allí. Es más creíble un título objetivo y los hechos presentados y contrastados. Un ejemplo de que se puede informar así es la noticia sobre la renuncia del cardenal inglés Keith O’Brien: existe la información de los medios y también la contraparte.

Por ejemplo, la noticia de hoy Sexo, corrupción y una interna feroz en la cúpula del Vaticano (Clarín) y Corrupción y sexo, el dossier que perturbó al Papa (La Nación) presenta un hecho no investigado ni publicado por ellos, sino que por el diario italiano La Reppublica (por lo tanto el título debería ser "Un medio italiano afirmó que el Vaticano hay ...) y a la vez todo lo que expresa esa noticia no está contrastada por ninguna fuente del Vaticano.  La nota de Clarín, a diferencia de La Nación, aclara que Benedicto aclaró que deja el papado por "falta de fuerzas para cumplir mi misión".

¿Se puede hacer un título objetivo (sin opinión) y una nota construida con los dos grandes puntos de vista?

Por supuesto que sí. Pero hay dos obstáculos: requiere periodistas más preparados y el diario terminará publicando menos notas porque no se puede hacer el mismo volumen de últimos momentos con noticias bien trabajadas.

Bueno, ahí está el tema: ¿el periodismo digital tomó conciencia de que se pierde credibilidad publicando muchas noticias sin trabajo ni puntos de vistas que contrasten?

Eso no lo sé, pero lo que sí sabemos es que así se da la oportunidad de generar contenidos que confundan a la audiencia. Y se confunde a la audiencia cuando el periodista o editor quiere que la realidad sea acorde a su visión ideológica. Si su ideología tiene X cantidad de enemigos entonces identificaremos los puntos negativos de esos enemigos y los haremos noticia. Y si ese enemigo tiene algo positivo para mostrar no habrá problemas en publicarlo, pero bajo la premisa de que tiene que ser superado por diez en atributos negativos, del modo que ese atributo positivo termine siendo un contenido poco creíble.

¿Acaso todo ésto se está dando?

¿Y quién se perjudica?

Cuando el periodismo no busca construir la paz ni difundir la realidad contruída desde los dos puntos de vista se termina dañando la sociedad y la misma audiencia, porque se confunde.

Por ejemplo, el artículo de La Reppublica hoy no figura entre las notas más leídas, ni tampoco entre las cinco más vistas en La Nación Line. ¿Por qué? porque, no hay que olvidar, que en el periodismo digital el receptor sabe más que el emisor y por querer especular con esta construcción confusa de la noticia siempre termina apareciendo un lector que con un comentario bien fundamentado deja en evidencia toda la desinformación intencional que dejó el periodista emisor y el medio.

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