miércoles, 20 de marzo de 2013

Qué Apuntes necesita el periodismo para aprovechar el boom mediático del Papa Francisco

Dos cosas me preocupan del periodismo: la credibilidad y su capacidad de comunicar (informar y que se entienda el mensaje).

Sobre el primero hemos escrito apuntes como verdad, relativismo, ética y respecto de lo segundo (que es publicar para publicar o publicar para que la audiencia entienda el mensaje) este blog promueve ideasnuevas para comunicar, como también la divulgación de infografías interactivas y animadas, labor que ofrezco a los medios locales y argentinos (vale aclararlo) desde Visualdat.

La deontología periodística, como elemento clave y de unidad de ambos casos, nos lleva a identificar cómo hoy se maneja la prensa argentina: decir la verdad/realidad  vs decir la verdad que a mí me parece (ideología). Los resultados de ambos confluyen en un periodismo que construye la paz vs un periodismo que construye el enfrentamiento y las divisiones.


¿Cómo se maquina este proceso desde adentro de una Redacción? A partir de los siguientes criterios: publicar un hecho verdadero y corroborado vs publicar un hecho “comentable” para que luego se convierta en polémico. El primero hace a la paz y el segundo, a los conflictos y divisiones. Los que no aprendieron ética periodística en las universidades no saben todo esto. Este post es una oportunidad para asimilarlo y tomar conciencia. 

Francisco y la mayoría silenciosa

Bergoglio es la máxima autoridad de la iglesia católica en el mundo. En la historia quedaron Pablo VI, Juan XXXIII, los dos Juan Pablo y Benedicto. Ahora está Francisco. Es noticia.

De no publicar nada de lo que hoy hace la iglesia católica en el mundo, a través de sus movimientos, congregaciones, hospitales y universidades, pasamos a una sobreexposición exagerada de la iglesia católica. Es noticia que el Papa sea argentino y jesuita, pero ¿es noticia que haya enviado su anillo de cardenal a la catedral de Buenos Aires, situada frente a Plaza de Mayo?


De publicar muchas veces con mala intención y sentido exagerado las cosas negativas de la iglesia pasamos a descubrir un mundo de felicidad que parece fantasía porque, de repente, la opinión pública descubre de una que vivir la fe cristiana te genera paz, amor y fraternidad. Eso lo tenía la iglesia de hace tiempo, ¿entonces nadie vio esa noticia antes?

Y aquí retomamos el dilema verdad/realidad en una noticia corroborada y bien comunicada (aunque sea una verdad que moleste) para construir la paz y fomentar el bien común vs la noticia verdad-para-mi (ideologizada), no corroborada y comentable para generar polémica, con el fin de dividir/confundir a la sociedad (y de paso ganar unos pesos más).

En el primero de los casos tenemos la minoría activa: las artistas y vedettes de Tinelli, los curas condenados por abuso, la izquierda atea y la juventud envuelta en la droga y la delincuencia.

En el segundo tenemos a la mayoría silenciosa: la gente comun y corriente, que vive en familia y desea tener una familia sana; los jóvenes alegres que por año convocan a más de un millón de personas para peregrinar a Luján, los que creen en Dios en la fe evangélica, católica y hasta judía. En fin: en la buena y sencilla gente que desea un país sano, pacífico y unido.

No voy a profundizar ahora cómo el periodismo trató la cobertura del papa argentino. Me limito a delinear un diagnóstico que puede lograr una mínima reflexión a los medios para que -al igual que la iglesia- también cambien:

Comunicar el bien común. Mostrar a la mayoría silenciosa (y no silenciarla como hacen ahora  cuando censuran comentarios y artículos sobre aborto, o cuando la experiencia de los matrimonios bien constituidos queda excluido de la ficción televisiva y de la misma prensa). Mostrar todo de la iglesia (lo bueno y lo malo) y no insistir en dar por hecho algo que no es (por ejemplo, el cura Grassi es inocente y no se le dio la difunsión merecida y las noticias de escándalos financieros nunca aportaron datos concretos de la justicia que corroborara el hecho como "escándalo" -nunca hubo un seguimiento informativo que aportara día a día nuevas pruebas y por otro lado el Vaticano siempre estará en rojo por la asistencia que hace en el mundo en obras benéficas y cuando hay catástrofes, entre otros-, o decir que los abusos son la mayor preocupación de la iglesia -Benedicto promulgó unas normas de prevención y procedimiento con una precisión que a nivel legislativo ninguna nación del mundo adoptó -. En cambio, a nadie se le ocurrió investigar un poco más y decir que el mayor problema está en la escasez de vocaciones religiosas y en la matanza de cristianos que predican en África y Asia, o la falta de vocaciones religiosas -los medios ni se enteraron de eso-, por ejemplo.

El periodismo hoy está descubriendo a una audiencia que no se sentía leída por ellos mismos. También está sintiendo la gratificación de publicar para no generar polémica. Por ejemplo, cuando ahora pongo América y veo Intrusos, al rato me dan ganas de cambiar de canal.

Puede que las polémicas, lo "comentable" y las peleas dan rating. Pero no es lo que en el fondo quiere la audiencia. Eso sin dudas se está notando.

La llegada de un jesuita al trono del Vaticano es una oportunidad también para que el periodismo recupere la credibilidad.

También es una oportunidad para que el periodismo mendocino, sobre todo, se reencuentre con las noticias internacionales, muy relegada en los últimos tiempos.

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