jueves, 20 de junio de 2013

Una respuesta a los que cristianos que critican al periodismo (y de paso, una idea constructiva)

En las misas es común que muchas veces se nombre a los medios diciendo que no difunden todas las cosas buenas que hace la iglesia. También se sostiene que el periodismo se olvida de la gente común y corriente que lleva una vida ejemplar y que sólo interesa las estrellas del espectáculo que suelen decir cosas como "el matrimonio no sirve" y otras del estilo. Incluso yo mismo lo he hecho en este blog, en alguna ocasión.

El análisis parte de acá: se espera del periodismo la crítica y la investigación, pero también la difusión de buenas noticias -o en todo caso, ampliar más el espectro de la realidad a la hora de hablar de modelos de vida, por ejemplo.

A los medios les interesa revelar el secreto que oculta el poder y los periodistas están mentalizados para ello. En tanto, la sociedad espera que los medios también elogien o resalten lo positivo de la realidad y también, de las organizaciones que ocultan secretos.

¿Se puede hacer las dos cosas?

Como estamos configurados para escribir noticias que intenten decir lo que el poder oculta, no estamos preparados para hacer una buena noticia porque tenemos miedo a que nadie lo lea. Y como el periodista no tiene nada que investigar ni que deducir en la buena noticia entonces somos pasivos ante el hecho.

Concretamente no nos sentimos periodistas si escribimos buenas noticias.

Por supuesto que ésto no abarca a todos. Hay comunicadores que se dedican a todo lo contrario, que es difundir lo bueno y ocultar lo malo de las empresas, partidos políticos y hasta gobiernos. Están los de paladar fino que escriben sobre vinos. Hay de todo. Pero en el fondo sabemos que la audiencia terminará yendo hacia los que realmente difunden los secretos del poder.

Un ejemplo es que el programa periodístico más seguido del país no se refiere al vino ni a las bondades de las empresas o gobiernos: todo lo contrario, Periodismo para Todos es el producto periodístico que más se mete a difundir lo que el poder oculta.

¿Qué tiene que hacer la Iglesia, entonces?

Aquí incluyo a católicos, evangélicos y otros que consideren que los medios no transmiten los valores.

Una sola cosa tienen que hacer: generar noticias. Nada más.

Las iglesias y la sociedad cristiana tienen que ver a los medios como organizaciones hambrientas de noticias. A un tipo que se muere de hambre vos no le podés decir "preparame una comida que me guste a mi" (publicá una noticia que diga lo bueno que somos o todo lo bueno que no se dice de nosotros). Así vas a matar más al hambriento. Lo hay que hacer es llevarle una noticia armada y en lo posible, hasta animarse a competir con ellos. Y cuando vos le llevás una comida bien preparada, en las Redacciones se saborea mejor y el periodista luego guardará el teléfono para volver a pedir esa comida.

Para eso, en primer lugar, hay que seguir a Francisco cuando pidió abandonar la comodidad y acercarse a la periferia. En este caso es renunciar a decir "yo con este medio no me meto porque son anticlericales" (me pasó cuando trabajé en Diario Uno que le pedí a una persona que escribiera un blog sobre la fe católica y me sacó cagando porque no quería saber nada con Vila). En segundo lugar, ponerse a laburar en una estrategia global que terminará beneficiando a la sociedad, más que a los medios: construir noticias y ofrecer teléfonos de especialistas de diversos temas para que sean consultados por la prensa.

Dije diversos temas, no sólo temas de bioética o lo que tenga que ver con el aborto. Lo aclaro porque me ha tocado en este mes y medio que llevo trabajando otra vez en los medios que busqué especialistas que opinaran sobre temas como educación, reforma constitucional, justicia electoral y otros, y lo que encontré fue gente que sólo quería brindar la información técnica y jurídica sobre lo malo que es el aborto.  Los periodistas ya lo conocen a ellos. Y cuando surja el tema serán consultados. Mientras, la realidad construida por los medios es mucho más que aborto, derecho a la vida, matrimonio y todo eso. En este caso, entonces, también abordar más temas de la realidad significa ir a la periferia.

Concretamente, ahora como periodista de un diario digital, lo que yo quisiera es una agencia de noticias que me brinde información. También una fundación o consultora que me brinde estadísticas para armar una nota.

Aconsejo, entonces, que los cristianos y católicos se unan a una consultora, que salgan a la calle a hacer encuestas, a relevar a la sociedad y que los temas éticos que preocupan lo vuelquen en un buen informe. Y luego se lo llevan a los medios. Y si no lo llevan a los medios igual será noticia porque al salir desde una web propia la noticia se va a expandir igual y terminará repercutiendo en la prensa.

Así que, nuevamente, no sirve decir "ustedes tendrían que publicar ésto". Salgan a la periferia. Construyan noticias y si a la gente le interesa, también le interesará a los medios y periodistas.

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