martes, 24 de septiembre de 2013

Realmente qué quieren hacer Nicolás del Caño y Luis Rosales

Si votaste al que salió tercero en las PASO te sugiero que entres a este Apunte, lo leas y lo pienses dos veces.

Nicolás Del Caño no es nuevo en la política mendocina. El estudiante de sociología en 2011 fue candidato a gobernador de Mendoza.  Y pasaron cosas, como  no aceptar una invitación de las comunidades judías, cristianas e islámicas para debatir con los otros candidatos de entonces –Luis Rosales, Roberto Iglesias, Carlos Ordóñez, Oscar Santarelli, Daniel Gaido y Francisco Pérez (quien luego obtuvo la elección)- porque consideró a la iglesia católica como “retrógrada”.
En esos días, el candidato trotskista propuso para solucionar la inseguridad abrir los archivos de la dictadura y “mandar a la cárcel a todos los genocidas y sus cómplices”;  para el gasto público apuntó a quitarle las propiedades a la Iglesia; en el tema viviendas, la solución pasó por expropiar “las más de 80 mil viviendas deshabitadas", en su mayoría pertenecientes a las “principales empresas constructoras inmobiliarias”; para el desarrollo económico propuso directamente estatizar todo el petróleo, gas y minería de Mendoza y para la salud, triplicar el actual presupuesto y para llevarlo a cabo sugirió una vieja fórmula comunista que en los hechos se traduce en fundir a las grandes empresas.
En tanto Luis Rosales, que llegaba como candidato a gobernador por el Partido Demócrata, en esos días propuso para el flagelo de la inseguridad aplicar rigurosamente la ley, tener más penitenciarías y más policías (y mejores pagos).  Para reducir el gasto público impulsó generar más actividades económicas para que así Mendoza tenga más recursos; el problema de la vivienda, la solución pasó por aplicar el modelo de San Luis para concretar una “revolución” de viviendas; para el desarrollo económico, impulsar las energías renovables y en hacer un mejor uso del agua; finalmente, para la solución para el tema salud, en desarrollar un polo de alta medicina en Mendoza y en centros de alta complejidad de primer nivel nacional.
Tras conocer los mendocinos estas propuestas, el 23 de octubre de 2011, Nicolás Del Caño obtuvo el 1,49% (14.772 votos) y Rosales, el 13,84% (136949 sufragios). Casi dos años después, en las internas abiertas, simultáneas y obligatorias del 11 de agosto último, la cosa se dio vuelta completamente:  Del Caño alcanzó el 7,61% (74.038 votos) y Rosales, el 47,53% de los que votaron al PRO- Partido Demócrata, que a nivel electorado resultó ser el 6,85% del mismo (66.574 votos).
A nivel partido político, sólo 7.464 votos separan el Frente de Izquierda y de los Trabajadores respecto de PRO Partido Demócrata. Es un número menor a lo que fueron los votos en blanco (10.986),  los nulos (38.373) e inclusive los que obtuvo el que salió último, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, que impulsó la candidatura del médico Gerardo Uceda (9.964 votos).
Tomando esta escasa diferencia de votos está claro que la gran pulseada de las próximas legislativas del 27 de octubre estará entre los candidatos Rosales y Del Caño, que en términos ideológicos son la centro derecha contra la extrema izquierda. Y en cuanto a propuestas e iniciativas –tomando en cuenta lo que propusieron como candidatos a gobernador, hace dos años- son las siguientes:
Seguridad
"No hay razón que justifique que Mendoza sea una de las provincias más insegura de Argentina. La política parece no tener respuestas”, dijo Rosales en uno de los debates entre candidatos que se hizo en la televisión abierta de Mendoza.
“Prácticamente todos coincidimos en que hay que tener más policías, con mejor paga y hay que tener más penitenciarías -que sean lugares de rehabilitación-“, expresó el demócrata. Y agregó que  “hay que mejorar y hacer más eficientes los procedimientos”, ya que “en todo esto estamos prácticamente de acuerdo entre todos”.
“El tema es que disponiendo estas herramientas hay que saberlas utilizar, hay que utilizarlas sin miedo y con más vigor, es decir, aplicando la ley más rigorosamente, simplemente la ley, todo dentro de la ley. Estamos paralizados los mendocinos: por miedo a los que nos pasó en el pasado no nos animamos a enfrentar el presente ni el futuro", sostuvo Rosales.
En tanto, Nicolás del Caño apuntó a dos culpables de esta compleja problemática: la policía y los militares y jueces que no fueron juzgados por delitos de lesa humanidad:
"Los partidos tradicionales hicieron campañas políticas montadas en crímenes aberrantes o campañas fanáticas, como la que ahora hace Rosales y ocultan que es la policía la que está implicada en las redes de trata, narcotráfico, en el robo de los autos, desarmaderos y en todo lo que sea el delito organizado. Con esto apuntan a criminalizar la pobreza y a hacer guetos en barrios humildes con muros para que los aíslen del resto de la población. Les quieren dar rienda suelta al gatillo fácil, mantener las cárceles de la tortura y la impunidad para los genocidas y sus cómplices, que hoy se mantienen en sus cargos o se han reciclado en empresas de seguridad privada, o funcionarios del Gobierno, como el demócrata Carlos Rico, que fue designado en la gestión de Jaque y Paco Pérez. Así lo vimos con la tranquila fuga del criminal Otilio Romano, días antes de empezar a ser procesado por 107 delitos de lesa humanidad. Por eso. lo primero que vamos a hacer es plantear la apertura de todos los archivos de la dictadura para que estos criminales vayan a la cárcel, o sea, todos los genocidas y sus cómplices", afirmó.
Dos años después, el ex juez Otilio Romano está en la prisión de San Felipe y el ex comisario Carlos Rico fue detenido en abril último. Sin embargo esto para nada incidió en la reducción de los robos y homicidios en Mendoza.
Gasto público
Al ser consultado sobre este tema, Nicolás del Caño apuntó directamente a los gastos en la Legislatura y sobre todo, a la iglesia católica. No dio una respuesta directa al problema desde cómo mejorar el uso de los recursos públicos desde la gestión:
“El presupuesto provincial va a ser discutido por una casta de políticos que no envían a sus  hijos a las escuelas públicas. Sólo la Legislatura gastará más de 60 millones. Para nosotros, la educación es laica, pública y gratuita es un derecho, no un gasto como sí los son los subsidios millonarios que recibe la iglesia católica para mantener a sus curas, sus edificios y para financiar las más de las 50 escuelas que dice tener el monseñor Arancibia".
Mientras que Rosales apuntó a diversificar la economía generando más actividad:
"Este es el epicentro del terremoto que vive Mendoza. Los puntanos y los sanjuaninos son más eficientes en el gasto público. El 90% de los gastos operativos del Gobierno va para sueldos y apenas sobra el 10%. Por eso el eslogan de Mendoza es el "no se puede" porque no se puede hacer nada, ya que no hay recursos. Lo que proponemos es generar más actividades económicas, más desarrollo, generando así más recursos y más regalías, y en definitva, que el Gobierno pueda funcionar más eficiente".
Vivienda
En este punto, ambos candidatos -hace dos años- dieron soluciones imprecisas: por un lado, Rosales habló de una “revolución” en la construcción de viviendas siguiendo el modelo llevado a cabo por los Rodríguez Saá en San Luis y por otro, Del Caño –según se entiende tal como lo explicó- impulsó una vieja fórmula de la izquierda: hacer casas sacándole el dinero a los que más tienen y expropiándole las viviendas a las grandes inmobiliarias.
"Hace falta en Mendoza una verdadera revolución de la vivienda porque casi un tercio de los mendocinos tienen problemas en las viviendas o no viven en viviendas dignas. El tema de la vivienda es y será una prioridad", dijo Rosales.
"Como decía Rosales son 120 mil las viviendas que son necesarias para las familias trabajadoras y populares. En los últimos ocho años se construyeron 28 mil viviendas, que estuvieron atados a especuladores inmobiliarios, que privilegian los barrios privados, departamentos de lujo y hoteles cinco estrellas. Nosotros proponemos un plan de viviendas que sean financiados con impuestos a las grandes fortunas. Hace falta una profunda reforma urbana, que contemple la expropiación de las  80 mil viviendas deshabitadas en la provincia, de las cuales decenas de miles pertenecerían a las principales empresas constructoras inmobiliarias", explicó Del Caño.
Producción económica
Del Caño impulsó aquí una solución que implica aumentar enormemente el gasto público: estatizar la minería, el gas y el petróleo, pero a la vez prohibir la megaminería. Mientras que Rosales apostó a las energías renovables y al mejor uso del agua.
"Hay que reestatizar los recursos estratégicos de la economía como la minería, el gas y el petróleo y ponerlo bajo el control de los trabajadores.  Estamos en contra de la megaminería contaminante", afirmó Del Caño.
"Hay una ley que dice qué proyectos pasan y cuáles son para el cumplimiento de las normas medioambientales. Los mendocinos hemos decidido privilegiar el medioambiente.  Una alternativa para sacarle más provecho al agua limpia que vamos a tener que darle una mejor utilización económica a 120 mil hectáreas que tenemos abandonadas cerca de los oasis mendocinos. Tenemos que encontrar la manera de sacarle provecho a la ventaja de tener tierras regadas con agua pura.  A diferencia de San Juan debemos tener como marca Mendoza una fruta regada con agua pura. Y además las energías renovables: Mendoza podría convertirse en la capital de las energías renovables", sostuvo Rosales.
Salud
En este punto, los dos candidatos se fueron muy lejos en cuanto a iniciativas: el democráta, si bien destacó como clave la prevención, apuntó a un modelo de medicina de alta complejidad, mientras que Del Caño habló sin dar precisiones de un “plan sanitario integral” condicionado a algo sumamente riesgoso: fundir grandes empresas para triplicar el presupuesto en salud.
En ninguno de los casos se habló -en los 60 segundos que les brindó el debate televisivo- de otros asuntos clave del presente, como lo era hace dos años la cobertura de tratamientos para tener hijos y cómo mejorar de atención de la creciente población de ancianos en hospitales públicos y privados.
"La situación de la Salud de Mendoza es precaria. La prevención es lo básico. Para la Mendoza del futuro imaginamos desarrollar un polo de alta medicina. Hacer centros de alta complejidad de primer nivel nacional", dijo Rosales.
"Proponemos triplicar el presupuesto de la salud pública y desarrollar un plan sanitario integral, controlado por los propios profesionales y trabajadores de la salud pública. No hay que subsidiar a los empresarios. Por ejemplo, el presupuesto de Salud en 2011 fue estimado en 1.103 millones de pesos, pero 1.243 pesos fueron los ingresos de la empresa Cartellone en el 2009. O sea, que los hospitales y centros de salud que deben dar cobertura a más de un millón de mendocinos deben ajustarse a un presupuesto que es menor a los ingresos de una sola familia empresaria".
En este sentido vale aclarar lo siguiente: Cartellone factura ese monto porque es una empresa argentina de ingeniería y construcciones que realiza obras viales, obras portuarias y centrales hidroeléctricas, entre otros -es decir, por la envergadura misma del negocio-, y a la vez genera trabajo a miles de trabajadores en al menos 15 naciones del mundo. No queda claro, en este caso, si la fórmula para triplicar el presupuesto de la salud consiste en apropiar directamente de toda la rentabilidad de empresas de ese tipo. Si fuera así -teniendo en cuenta la raíz ideológica que sostiene al candidato- si la opción fuera la expropiación de este tipo de compañías, el problema pasaría a ser el remedio y no la enfermedad, porque una medida de este tipo estaría dejando a miles de personas en la calle solamente para sostener el presupuesto de un año en lo que hace a salud. Aún si esto fuera así, ¿cómo sería llevar esto mismo a largo plazo?
También Del Caño dijo algo sobre las demoras para la atención en hospitales públicos y centros de salud:  “¿por qué muchos mendocinos tienen que esperar meses para que sean atendidos en hospitales públicos y centros de salud cuando sólo 120 médicos pueden egresar por año de la UNCuyo?”
La gran incógnita que deja el eslogan de la última campaña
En el cierre de uno de los debates televisivos, el candidato del Frente de la Izquierda y de los Trabajadores se refirió al eslogan que usó dos años después, en las PASO de agosto último, referido a que los legisladores cobren lo mismo que una maestra. Y allí dejó una duda sobre qué hacer con el dinero que sobraría de la reducción salarial de los legisladores, en caso de percibir el sueldo bajo de los docentes: el mismo sería derivado a un misterioso "fondo de lucha nacional".
"Por eso, de acceder a una banca en la Legislatura o en el Congreso, nuestros diputados ganarán lo mismo que una maestra y el resto de la dieta será destinado a un fondo de lucha nacional", argumentó.
¿Qué corno es el fondo de lucha nacional


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