martes, 3 de diciembre de 2013

Educación: está claro ¡falla la familia"

Doscientos años de escuela pública y los pibes no aprenden: ¿al docente le interesa enseñar bien? Les cuento mi experiencia.

Este año di clases de Lengua y Comunicación en tres colegios absolutamente distintos: en un quinto año de una escuela técnica y pública de Ciudad, en el que ingresan a primer año alumnos que llegan con 9 de promedio de la primaria; en un segundo año de otro secundario similar, de Godoy Cruz, en el que todos los egresados consiguen trabajo cuando terminan y un quinto año de un secundario público con modalidad artística de un barrio urbano marginal.


Directamente voy al grano: los alumnos con una familia detrás están terminando bien el año y los alumnos sin una familia detrás, no.


Si hacemos un ranking, el nivel de estudiantes que  aprendieron de los tres colegios se corresponde con el nivel de estabilidad familiar que hay en sus entornos, más que el nivel socioeconómico, o si reciben planes sociales De hecho, uno de ellos recibe planes y es el mejor de su aula.


Me tocó casos de padres que atraviesan divorcios y el alumno se rebela en el aula como forma de no aceptar a la nueva pareja de su mamá o papá, otros que le mataron a  su tío y su abuelo -siendo éstos sus referentes de vida- y no le encuentran sentido a la vida ni a la escuela, la nena que su mamá es enfermera y hace todo en su casa porque su mamá hace todo (y todo el tiempo) en el hospital, y los  que arrancaron bien el año y de repente les agarró una enfermedad o cortaron con su novios y durante un par de meses se olvidaron de proyectarse de acá a 20 años.


Sabiendo que este año la cosa iba a ser difícil, la primera semana de clases decidí dar un curso de técnicas de estudio. La netbook del Conectar Igualdad brinda gratis a los docentes un excelente material para aprender a estudiar. Se me ocurrió que antes de meter programas había que afinar el sistema operativo. ¿Sirvió? Sirvió para los que hicieron bien las cosas en todo el año y todo lo contrario para los  que desde el arranque  pusieron embrague y marcha atrás, en lugar de primera.


Los cursos tienen en común esta radiografía: una fila o media fila con los alumnos que cumplen y dos filas con los alumnos que no hacen nada.  Esto naturalmente genera un desequilibrio que impide establecer un contacto.


A diferencia del año pasado, en el que di Lengua y Comunicación en Lavalle, Guaymallén y Ciudad, este año se agravó la distracción en las mini computadoras.


Por ser suplente no me llegó la netbook del Gobierno (uso la de mi mujer o pido prestado en las escuelas) pero siempre doy clases con ese dispositivo, ya que allí voy cargando constantemente todo tipo de material educativo  y además uso con frecuencia los que brinda Escritorio Alumno. Este esfuerzo de querer ir poco más adelante muchas veces se frustra porque el Wi fi en las escuelas es una mentira, las redes locales para compartir documentos también y a abrir un archivo Word es un trámite burocrático. 


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