jueves, 6 de febrero de 2014

La Iglesia en las noticias: la verdad (y no los medios) es el parámetro de la objetividad

Un periodista está acostumbrado a filtrar la mentira: inflación oficial vs inflación real, la denuncia policial de la víctima vs lo que dice la justicia, lo que dice el gobernador vs lo que dice un opositor y los datos reales, y así en forma permanente.

Ante esta situación, el periodista, automáticamente, ubica al medio en que trabaja como parámetro de la objetividad, es decir, de lo más aproximado a la verdad.

Esto es válido cuando hay ética.

Sin embargo, en lo referente a iglesia católica, existe un filtro invisible que muchos periodistas no advierten y del que se apoyan para sostener la objetividad: la ideología.

Lo que he visto ahora y a lo largo de los años en que llevo trabajando en los medios es que los (muchos) periodistas no le creen a la iglesia católica. Por ahí sí ahora al papa Francisco -que está logrando ser un puente- pero a la iglesia no la consideran una entidad confiable. Y ese prejuicio tiene un punto de partida manipulador, de por sí: su propio agnosticismo o ateísmo. Como ser agnóstico y ateo conlleva en la mayoría de los casos ignorancia de lo que hace la iglesia hoy y del sentido trascendental del mensaje cristiano -y sobre todo de lo más básico, que es vivir el amor al prójimo y a los enemigos para que todos seamos uno, como dijo Jesús- es que perciben al Vaticano como una institución oscura, llena de secretos e hipocresía.

También hay que aclarar que ser agnóstico o ateo implica un "no" en primera instancia a la iglesia, que luego se traduce también en el filtro invisible para construir la noticia. No es una hipótesis de mi: lo veo a diario en las redacciones.

Por supuesto que hay que descartar en esta selección al periodista "bueno", es decir, al éticamente bueno, al que más allá de su creencia entiende como parámetro de objetividad a la realidad y no a lo que los libros y los profesores de sociología y de ciencias políticas le dijeron que una cosa era.

Aclaremos que este diagnóstico por igual le cabe al que ve a la izquierda como un sinónimo de Montoneros y ERP. Pese al intento de hacer una mirada amplia muchos siguen con esa carga prejuiciosa de fondo.
Ayer pasó (y me tocó de vivir de cerca) una noticia sobre la iglesia en la que admito que me sorprendí para mal (y me decepcioné mucho) por cómo el periodismo (por culpa de las agencias de noticias de un lado y de los prejuicios, por otro) manipularon un tema de iglesia.

Concretamente, Naciones Unidas por primera vez blanqueó ante la iglesia su política de fomentar el aborto -criticado más por referentes católicos que por el Vaticano mismo-. En un documento, además de exigirle a la iglesia católica que acepte el aborto -lo que implica desechar todas las citas del Antiguo y Nuevo Testamento en que implícitamente se refiere al derecho a la vida, de un modo tardío (lo tendría que haber hecho, al menos, hace cinco años) condenó el silencio del Vaticano ante los casos de abusos sexuales a menores (los ocurridos en Irlanda fueron los más evidentes).

La oficina de prensa del Vaticano respondió rápido: sobre la exigencia de reveer su postura del aborto le contestó que Naciones Unidas no puede interferir en las cuestiones religiosas y sobre el tema abusos, simplemente le aclaró que se está encargando del tema.

Como el comunicado fue formal metió la pata en un detalle chico, pero gigantesco: no aclaró que cuando se refirió a interferencias en cuestiones religiosas se refería a aborto (y políticas familiares) y no al tema abusos.
Consecuencia: casi todos los medios vincularon el tema interferencia religiosa al asunto abusos, dando a entender un mensaje confuso y a la vez, muy manipulador: el Vaticano no quiere que se meta Naciones Unidas en su política de abusar a menores.

Esto se habría arreglado de una manera sencilla: poniendo la palabra "aborto" cuando se refería a meterse en cuestiones religiosas.

El error de fondo fue hacer un mismo mensaje para Naciones Unidas y para la prensa mundial.
Otro error es que en los medios en que se difundó esta noticia, los mismos católicos que leyeron la noticia no se metieron al espacio de los comentarios para aclarar ésto. Ya es hora de que los 1.200 millones de bautizados en el mundo se conviertan en católicos practicantes. La prensa digital ofrece esa alternativa y puede que un moderador de comentarios con sentido ético logre aprobar esa aclaración.
Para cerrar, hubo medios en que sí pusieron todo, y son las noticias más difíciles de leer porque lleva tiempo. Pega más (y esto no es una intención manipuladora, sino algo que ya viene en el ADN del periodista de la prensa digital) es que los títulos realmente digan algo (persuadan) y la noticia sea explicada con la menor cantidad de palabras. Todo esto juega en contra a la hora de expresas argumentos completos.

También vale aclarar que nadie se tomó la molestia en investigar si Naciones Unidas puede hacerle una bajada de línea sobre aborto a una nación considerada religiosa, como es Vaticano; si puede meterse tan deliberadamente en algo que implique cambiar reglas básicas, como el del derecho a la vida. Es un caso extraño para ser analizado por especialistas. Se supone que ONU protege la independencia de los países.Suena contradictorio este hecho. También vale aclarar que ningún medio publicó la reglamentación específica hecha por Benedicto XVI para el tema abusos y del que la iglesia en el mundo se rige ahora.

En lo que hace a agencias de noticias, BBC Mundo es una muy usada por medios argentinos y omitió completamente las bajadas de línea de Naciones Unidas sobre aborto, homosexualidad y anticonceptivos al Vaticano.

Aquí el título y bajada del diario español La Información cuestionan a la iglesia, pero separan el tema abusos y aborto/anticonceptivos/etc:

Aquí El Comercio de Lima dice lo cierto, pero en lugar de poner "haber protegido", al colocar "proteger" (porque el espacio no le da para más) manipula completamente la noticia, ya que omite lo que el Vaticano viene haciendo en los últimos años:


El mejor título lo hizo La Capital de Rosario:



Y los siguientes títulos/bajadas se los dejo al criterio de ustedes:





Está claro que la irritación del Vaticano fue por de exigir el ok del aborto, más que por el caso de los abusos.

Se entiendo que es difícil hacer un título cuando te basás solamente en un cable. Lo que salta otro asunto: la necesidad de saber del tema y de no titular con el criterio a contrarreloj, solamente.

A la vez sucede algo que si no se maneja con equilibrio y ética puede resultar peligroso: el católico es una persona con fundamentos que parecen irrefutables y por lo tanto, cae en el riesgo de no ser independiente, porque esos fundamentos están en todos los temas polémicos de la actualidad; mientras que al agnóstico se lo percibe como alguien más independiente porque puede criticar a la iglesia y además a lo que nadie criticó durante siglos, que es a las religiones.

Por eso es que cuando aparezca este debate la respuesta ideal para decir es que existe un solo parámetro de la objetividad, que es la verdad. Y la verdad es la realidad, lo que pasó. Y lo que pasó es lo que dijo esta fuente y esta otra fuente, no una sola.

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