lunes, 25 de agosto de 2014

Sobre lo que dijo anoche Lanata sobre Florencia de la V



Como muchas veces insistimos en este blog, la verdad es la realidad, o mejor dicho, la realidad es la verdad. La verdad existe, no es una construcción colectiva. Es lo que se ve, lo que sucede. Así, si en un juicio por un crimen nadie es condenado eso no significa que no haya pasado nada: el crimen ocurrió porque la realidad así lo indica.

También hemos escrito en este blog que la ideología es la que se encarga de cambiar de fase a la realidad. En este caso -aunque Lanata no lo nombró-  la ideología de género.

El debate que plantea Lanata es solamente eso: admitir y reconocer la realidad, lo que es. Y lo extiende al relato del Gobierno, que tiene como fin borrar lo que es para sustituirlo por lo que no es.

Pero en este caso quisiera agregar algo más: antes de ver el epílogo de PPT había ido a misa a Jesuitas. En un momento de la misma, en el pedido de intenciones, uno decía "Para que hoy el amor y el servicio ocupe el lugar del egoísmo y la vanidad" (palabras más, palabras menos, decía eso).

Antes (y en algunos casos hoy también), travestis y homosexuales eran los "putos de mierda" y "degenerados". Y hoy pasaron a ser los "hombres" (si son mujeres) y mujeres (sin son hombres)  sobrealimentados de una vanidad moral que los sitúan un poco por encima del común del hombre y de la mujer común. Por ejemplo, en lugar de matrimonio entre personas del mismo sexo hoy decimos "matrimonio igualitario", término que da a entender que el matrimonio entre hombre y mujer es "no igualitario", por lo tanto "injusto".

Como las cuestiones ideológicas nunca tienen en cuenta el amor -amor al prójimo y a uno mismo- ni tampoco a Dios, entonces se echa a perder todo lo bueno y justo que plantea el punto inicial de la lucha que propone, en este caso, la ideología de género.

Concretamente, a San Martín lo recordamos por su "amor y servicio" a la patria; a Favaloro, también; a Juan Pablo II, por su amor y servicio a Dios y a la humanidad; si querés vayamos a la música y si me pedís definir a Lennon, también me sale la palabra "amor y servicio" a la humanidad, al menos, en el mensaje que dejó.

Las personas que nos marcan hoy y nos marcaron antes son las que brindan o brindaron amor y servicio (servir a los demás, vivir para los demás) en sus vidas.

Quisiera que la sociedad evolucione hacia una mirada en la que indentifiquemos a las personas (sea del sexo que sea) por la calidad en amar y en servir a los demás. ¡Cómo miraría Jesús a una persona? La respuesta me aproxima a lo que acabo de escribir en este párrafo.

Eso es un tema. Entrando en la letra chica, el "nuevo derecho" de adoptar chicos forma parte de esta confusión construida de relativizar las cosas y no definirlas según la realidad, es decir, desde la verdad. El papá cumple una función y la mujer, en sentido íntegro, también. Eso es una verdad y una realidad y sólo basta con preguntar a un chico o chica de 5 años a quíénes quisiera tener como padres: todos contestarían a un hombre y a una mujer. Es la naturaleza y en este sentido no se trata de una realidad "culturalmente construida" -lo que podría ser objeto de discusión- sino que de una realidad natural.

En mi caso personal, con mi mujer hace cuatro años estamos inscriptos en el Registro Único de Adopción de Mendoza. Si llegáramos a la final con un matrimonio del mismo sexo y el chico dado por adopción supongamos que tenga 5 ó 6 años, ¿a quién de las dos parejas elegiría como padres? Se entiende, ¿no?, ya que no se trata de "mejor o peor" persona o matrimonio, ni tampoco de falta de capacidad para amar (y por eso discriminar). Se trata de una cosa que no tiene respuesta porque un niño no te lo va a explicar con ideología y fundamentos exactos, sino simplemente porque soñó con tener un papá y una mamá (esto contestando al comentario que hay abajo).

1 comentario:

  1. Ah pero puede adoptar pibes y los pibes que se jodan no claro?!

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