jueves, 4 de septiembre de 2014

Cerati, el que más lejos llegó

Venía en el auto, regresaba de dar clases en Maipú y escuchaba Radio Mitre. Lanata y su equipo en un diálogo boludo, aconsejando chotamente a un tal no sé si era Pedro, que llamó a esa radio porque tenía dudas de casarse. A ninguno se le prendió la lamparita para decir que el miedo a casarse puede ser por el miedo a renunciar a una vida en el que todo gira en torno de uno mismo para transformarse en una vida de "nosotros", de él con ella, de compartir. Pareciera que nadie en los medios tiene experiencia de matrimonio para iluminarse un poco y decir eso. Pero bueno, de repente, el flash informativo cerca de las 13.30 y el país se entera de que Cerati murió.

Este es un momento subjetivo, por si no lo notaron. Ninguno de nosotros ha soñado y ni siquiera soñará con pasar cuatro años en algo mucho más que terapia de amor intensiva, sin que pudiera decir "hola, nos comunicamos". Lo que sí sabemos es que su mamá, Lilian Clark, rezó todos los días. Y como en la música fue el rockero argentino que más lejos llegó, su alma también acaba de pegar un gran salto, para abrazarse con el creador de la magia y los talentos que él nos regaló al máximo. Llegar lejos significa acción, es decir, vida.

Tuve la oportunidad de cruzar palabras con él en 1992, cuando trabajaba como recepcionista del canal América y él iba a como invitado a un programa de Eda Bustamante. "Colores mágicos, no, es colores santos", me corrigió Gustavo, cuando saqué el micrófono y le saqué dos palabras para el naciente suplemento "Yo con Vos", del diario Los Andes.

La muerte es la principal razón de escapar, de no enfrentar la vida. La idea de Santa Teresa del Niño de Jesús de desear la muerte para apagar el sufrimiento y abrazar a Jesús cuesta entenderlo cuando uno aún tiene varios sueños por cumplir. Pero esta mañana, en un libro de oración, leía que toda la vida es el comienzo del camino de la eternidad. Y eso te cambia la mente: te pone a Dios como meta. Y la meta no consiste en caminar dos pasos y esconderse en la bolsa que nos protege de los problemas, sino más bien en ir lejos. Gracias Gustavo por ir lejos, porque mientras más largo el camino recorrido, más son las huellas dejadas.















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